El huracán Irma se debilitó a categoría 1 a su paso por la región de la bahía de Tampa en la madrugada del lunes, tras arrasar gran parte de Florida con vientos que arrancaron tejados, enormes inundaciones y cortes de electricidad generalizados.
Los vientos máximo sostenidos del meteoro se suavizaron a 135 kilómetros por hora (85 millas por hora) y se espera que sigan perdiendo fuerza.
A las 02:00 de la mañana, el vórtice de la tormenta estaba a unos 40 kilómetros (25 millas) al noreste de Tampa y se movía en dirección norte-noroeste a casi 24 kilómetros por hora (15 millas por hora).
Irma sigue avanzando hacia el norte a lo largo de la costa occidental de Florida tras dejar un rastro de destrucción desconocida.
Este domingo, 10 de septiembre, Irma descargaba su furia sobre Florida, declarado en estado de catástrofe natural, con violentas ráfagas y fuertes inundaciones que dejaron tres muertos y varios millones de personas sin electricidad.
Tal y como fue pronosticado, Irma impactó por la mañana en los Cayos (sur) como huracán de categoría 4 --en una escala de 5--. Por la tarde volvió a tocar tierra en Marco Island (oeste) como categoría 2.
A pesar de haberse degradado, las autoridades advirtieron que los vientos siguen siendo "peligrosos".
Unos 6.3 millones de personas recibieron la orden de evacuar sus viviendas en todo el estado y tres millones de abonados estaban sin electricidad, según la compañía Florida Power and Light.
"Los barcos están literalmente rotos, las palmeras en el suelo, las líneas eléctricas están cayendo", contó por teléfono a la CNN la socorrista Maggie Howes. "Es absolutamente imposible estar afuera en este momento. Nadie puede soportar los vientos que veo por la ventana".

Una policía y un oficial penitenciario murieron cuando su vehículo chocó el domingo en las inmediaciones de Sarasota (oeste). Otro hombre se empotró el sábado contra un árbol en Key West, en los Cayos.
Además de estas tres muertes, otras 27 personas fallecieron por Irma a su paso por el Caribe.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el estado de catástrofe natural en Florida para poder desbloquear fondos y medios federales suplementarios, con el fin de ayudar a los damnificados. "Ahora mismo nuestra principal preocupación son las vidas humanas", dijo Trump, quien anunció que visitará el estado "muy pronto".
"Me preocupa toda esa gente que no cree en un aumento brutal del agua. Es vital temerle a esta inundación", sostuvo Virginia Defreeuw, una septuagenaria que abandonó su casa rodante para protegerse en un refugio. "La gente no escucha. Algunos dicen: 'sobrevivimos a (el huracán) Wilma, sobrevivimos a Charley, va a estar bien, podemos pasar por otro'", explicó. "Pero éste es nefasto".
Los efectos de este gigantesco huracán del tamaño de Texas tampoco perdonan a la costa este de Florida. Miami era azotada por intensos vientos y fuertes lluvias. Al tres dos grúas de construcción se derrumbaron el domingo.
El distrito de Brickell, a orillas del mar, estaba parcialmente inundado "por la marea que pasa sobre los diques", relató a la AFP Steven Schlacknam, un artista de 51 años. "El muelle de madera prácticamente ha desaparecido".
