El papa Francisco instó este sábado, 26 de septiembre, en Filadelfia a los inmigrantes a que “no se desanimen” y “no se avergüencen nunca”, en un discurso en la cuna de la independencia de Estados Unidos.
El sumo pontífice argentino defendió también la libertad de culto y afirmó además que la globalización es “buena”, siempre y cuando respete la “riqueza y particularidad de cada persona y cada pueblo”.
Decenas de miles de personas, una inmensa mayoría de ellas latinas, se dieron cita en el Independence Mall para ver y escuchar al primer papa del continente americano, que les habló en español.
“Muchos de ustedes han emigrado a este país con un gran costo personal, pero con la esperanza de construir una nueva vida. No se desanimen por las dificultades que tengan que afrontar”, dijo Francisco, recibido con una ovación y que besó a niños y bebés que le acercaban al papamóvil.
“Les pido que no olviden que, al igual que los que llegaron aquí antes, ustedes traen muchos dones a su nueva nación. Por favor no se avergüencen nunca de sus tradiciones”, agregó en el lugar donde se declaró la independencia estadounidense en 1776.
“Repito, no se avergüencen de aquello que es parte esencial de ustedes. También están llamados a ser ciudadanos responsables y a contribuir provechosamente a la vida de las comunidades en que viven”, insistió.
Desde el lugar donde se “proclamó que todos los hombres y mujeres fueron creados iguales”, Francisco envió además un fuerte mensaje a favor de la libertad religiosa, un “derecho fundamental” para “interactuar social y personalmente” con los prójimos.
