Ocho personas fueron detenidas ayer jueves en Ecuador por la presunta comisión del delito de trata de personas y reclutamiento para grupos guerrilleros, informó el ministerio público.
El grupo “hacía acercamientos en comunidades” de las provincias andinas de Cotopaxi y Chimborazo y en la Amazonía ecuatoriana, “para captar personas (de forma irregular) y formarlas militarmente en la frontera colombo-venezolana”, señaló la entidad en su cuenta de Twitter.
A los detenidos se les decomisaron armas y municiones.
Más temprano, el ministro del Interior, Patricio Carrillo, había dicho en la misma red social que esa organización estaba ligada a la “trata de personas con fines de formación paramilitar”.
Agregó que “la violencia es un fenómeno social incomprensivo, lo padecemos en el país”.
Ecuador, que por muchos años se mantuvo relativamente a salvo de la violencia de sus vecinos Colombia y Perú –los dos mayores productores mundiales de cocaína– vive un aumento de la criminalidad vinculada con el narcotráfico.
En 2021, el país confiscó el récord de 210 toneladas de drogas y cerró el año con una tasa de 14 asesinatos por cada 100 mil personas, casi el doble que en 2020.
La violencia también se extiende a los centros penitenciarios, en los que han muerto al menos 400 reclusos en hechos ocurridos durante poco más de un año.
El gobierno atribuye las masacres carcelarias a la disputa entre bandas criminales ligadas al narcotráfico, que luchan por el control de las rutas para el envío de cocaína hacia Estados Unidos y Europa.

