BOGOTÁ, Colombia. (XINHUA). -Entre las condiciones que los opositores consideran necesarias para que el proceso de paz cobre credibilidad está la obligación de la guerrilla a renunciar al negocio del narcotráfico, a entregar los bienes adquiridos a través del negocio del narcotráfico, el cese definitivo de la práctica del secuestro y la devolución a la sociedad civil de cerca de 2 mil menores de edad que han sido reclutados a la fuerza en las filas de la insurgencia.
La gran mayoría de senadores del Centro Democrático, como Hebert Bustamante, consideran que los gestos de paz de las FARC sobresalen por su completa ausencia y aseguran que su resistencia al proceso se basa en hechos históricos y repetitivos que acentúan su pesimismo frente a la solución pacífica del conflicto.
"Lamentablemente a pesar de que ya llevamos dos años de negociación, en opinión del Centro Democrático es muy poco lo que se ha avanzado. Por supuesto que hay que señalar que entre diferentes gobiernos y las FARC en los últimos 50 ó 60 años, se han surtido siete procesos de negociación, desde el año 1956, (que) fue el primer intento, cuando recién se estaban creando las FARC que venían de las guerrillas liberales, se hizo el primer intento en el municipio de Villa Rica en el Tolima, y efectivamente se firmó un acuerdo como se ha firmado en los siete intentos, incluido el actual", recordó.
"Yo creo que en el actual van a firmar, pero la firma no es garantía para que las FARC dejen las armas, y ese es el retroceso que mantiene la violencia vigente en el país (...) Si las FARC verdaderamente quiere mostrar voluntad de paz debe poner en libertad inmediata no sólo al general sino a los 59 secuestrados que ha retenido indebidamente durante estos dos años de negociación, esto sería una muestra contundente de la voluntad de paz de las FARC", dijo Bustamante a XINHUA.
Cabe recordar que de los cinco puntos contenidos dentro del proceso de paz para alcanzar la refrendación de los acuerdos se ha logrado la firma de tres y se considera que el 80 por ciento del proceso se ha completado.
Desarrollo rural, participación política y narcotráfico ya han sido evaluados por la mesa de negociación pero un día antes de que los negociadores del gobierno viajaran a adelantar el tema de la Víctimas, ocurrió el domingo el secuestro del general Alzate y obligó la suspensión de los diálogos por parte del gobierno.
Otros hechos ocurridos recientemente como el asesinato de dos guardias indígenas por parte del grupo guerrillero en el departamento del Cauca, han sido repudiados por la nación colombiana, y aunque los indígenas sostienen que este proceso adolece de varios males estructurales, también manifiestan permanentemente que los negociadores deben continuar los diálogos pues nunca la guerra en Colombia había estado tan cerca llegar a su fin.
En entrevista con XINHUA, Rodolfo Adán Vega, presidente del movimiento indígena MAIS, dijo que los pueblos indígenas llevan 500 años exigiendo que exista paz en América y en Colombia, y han fijado una posición frente al conflicto en defensa de la vida, en defensa del territorio, exigiéndole a los distintos grupos armados que cesen el fuego, que dejen de matar a la población civil, que dejen de matar a los indígenas y que dejen de cometer violaciones a los derechos humanos en los territorios.
Por esta razón respaldan completamente la iniciativa del actual gobierno de terminar con la guerra aunque paralelamente también piden más garantías y más participación de sus comunidades en un eventual postconflicto.
"Nosotros siempre somos optimistas, porque siempre somos actores de paz, actores de diálogo, exigimos que no se levanten de la mesa hasta tanto no haya un acuerdo, pero también exigimos que cese el fuego bilateral, que no sigan los actores de la guerra asesinando a la población civil, que lleguemos a unos acuerdos para construir una democracia participativa, directa, respetando la diversidad y la autonomía de los pueblos (...)
La invitación es a que reciban a una comisión del movimiento indígena colombiano en La Habana y que hablemos de todos los asuntos que tiene que ver con los pueblos indígenas con las FARC y del mismo modo con el gobierno colombiano", dijo.
La superación del llamado "impase", como calificaron los voceros de las FARC en La Habana y el mismo presidente Santos al secuestro del general y los demás rehenes, supone la continuación de unos diálogos que avivaron la esperanza de muchos colombianos cansados de una guerra que ya ha dejado más de seis millones de víctimas.
