Dos enormes explosiones en el puerto de Beirut causaron este martes más de 100 muertos y más de 4,000 heridos, sembrando pánico en la capital libanesa y dejando barrios enteros de la ciudad devastados.
“Hasta ahora, más de 4,000 personas han resultado heridas y más de 100 han perdido la vida. Nuestros equipos todavía están llevando a cabo operaciones de búsqueda y rescate en las áreas circundantes”, dijo el comunicado de la Cruz Roja.
“Era como una bomba atómica. He visto de todo (en mi vida), pero nada semejante”, declaró a la AFP Makruhie Yerganian, un profesor jubilado que vive desde hace más de 60 años frente al puerto.
El primer ministro Hasan Diab afirmó que las explosiones fueron causadas por la detonación de 2,750 toneladas de nitrato de amonio en el puerto.
El amonio se utiliza en la composición de ciertos fertilizantes, pero también de explosivos.
El director general de Seguridad General, Abas Ibrahim, dijo antes que las explosiones en un almacén del puerto pueden haber sido causadas por “materiales explosivos confiscados hace años”.
“Es inadmisible que un cargamento de nitrato de amonio, estimado en 2,750 toneladas, se halle desde hace seis años en un almacén, sin medidas preventivas. Esto es inaceptable y no podemos permanecer en silencio sobre este tema”, declaró el primer ministro en la reunión del Consejo Superior de Defensa, según declaraciones citadas por un portavoz en rueda de prensa.
El nitrato de amonio es una sal blanca e inodora que se utiliza como base para muchos fertilizantes nitrogenados en forma de gránulos, aminonitratos, altamente solubles en agua. Pero también se usa para fabricar explosivos y ha causado varios accidentes industriales.
En torno a las 18H00 locales (15H00 GMT), se escuchó una primera explosión en Beirut, seguida de otra muy potente. Los edificios temblaron y los vidrios de las ventanas se rompieron a varios kilómetros a la redonda. La onda de choque se sintió en la isla de Chipre a unos 200 km de distancia.
Por la noche, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) afirmó que sus sensores registraron la explosión como un terremoto de 3.3 en la escala de Richter.
La ONU afirmó que varios cascos azules resultaron gravemente heridos a bordo de un barco dañado por las explosiones. Miembros del personal de la embajada de Alemania también sufrieron heridas, según Berlín.
En las calles de Beirut, soldados evacuaron a habitantes aturdidos, algunos ensangrentados, con camisetas atadas alrededor de la cabeza para vendar las heridas. En una de las entradas del puerto de Beirut, una veinteañera corría gritando el nombre de su hermano. Otros, como ella, buscaban desesperados a familiares.
Los socorristas, con la ayuda de guardias de seguridad, buscaron toda la noche a supervivientes o muertos atrapados bajo los escombros.
Los hospitales de la capital, confrontados a la pandemia del nuevo coronavirus, están saturados.
El primer ministro, Hasan Diab, decretó para este miércoles un día de duelo nacional y prometió que los responsables “rendirán cuentas” y pidió ayuda a los “países amigos”.
Reacciones
Muchos países propusieron ayuda al Líbano, sobre todo Francia, que envía el miércoles varias toneladas de material sanitario.
El presidente Emmanuel Macron anunció en Twitter el envío de un destacamento de seguridad civil y "varias toneladas de material sanitario" a Beirut.
Estados Unidos también ofreció ayuda, al igual que Alemania, que cuenta con miembros del personal de su embajada en Beirut entre los heridos.
Incluso Israel ofreció "ayuda humanitaria y médica" a su vecino libanés, con el que se halla todavía técnicamente en guerra.
Esta tragedia se produce en un momento en el que el país atraviesa su peor crisis económica en décadas, marcada por una depreciación monetaria inédita, hiperinflación, despidos masivos y drásticas restricciones bancarias.

