El corte del internet global en Irán le cuesta al país unos 35 millones de dólares diarios y afecta a 10 millones de trabajadores que dependen de la economía digital, reconoció este lunes el ministro de Comunicaciones y Tecnologías de la Información, Sattar Hashemi.
“El daño diario a la macroeconomía se estima en unos 50,000 millones de riales (35.7 millones de dólares)”, dijo Hashemi en un encuentro sobre el efecto del apagón de internet que comenzó el 8 de enero en medio de las protestas que sacudían al país y se mantiene hasta hoy.
El ministro indicó además que unos 10 millones de trabajadores se están viendo afectados directa o indirectamente por la medida.
Este corte de internet tiene consecuencias sociales y de seguridad tanto para la población y empresas así como para la seguridad del país, admitió Hashemi, quien reconoció que se está alcanzando el límite de resiliencia en este sentido.
“Las estimaciones muestran que la resiliencia promedio de las empresas y los negocios en línea es de unos 20 días, y el país se está acercando a ese punto, por lo que debemos tomar medidas para reducir los daños utilizando las capacidades existentes”, dijo.
Irán cortó el acceso al internet global el 8 de enero y durante días solo fue posible el acceso a una red interna, limitada a servicios locales y medios estatales, en una medida sin precedentes en el país persa.
En los últimos días han comenzado a funcionar algunos servicios internacionales de manera temporal e inestable, como apps de mensajería, pero Netblocks, que vigila el tráfico y la censura en internet, afirma que se trata de lo que califica como un “filtrado plus”, lo que significa que hay más información pero la desconexión se mantiene.
Esta desconexión está afectando a pequeñas y medianas empresas, por lo que las autoridades comenzaron ayer a proporcionar internet durante 20 minutos diarios y bajo vigilancia a empresarios en la Cámara de Comercio de Teherán.
Las protestas, que comenzaron a finales de diciembre por comerciantes de Teherán por la caída del rial, pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y alcanzaron su momento álgido los días 8 y 9 de enero, con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo Irán y una fuerte represión.
El Gobierno iraní ha situado en 3,117 el número de muertos en unas protestas de las que acusa a Estados Unidos e Israel, pero grupos de derechos humanos en el exterior elevan los muertos hasta los 5,495.
