Ana Faguy - Washington
El FBI frustró un complot contra el evento de UFC (Utimate Fighting Championship) del domingo en la Casa Blanca y arrestó a cinco hombres, según informó el martes el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
De acuerdo con los fiscales, parte del plan consistía en atacar edificios cercanos con drones cargados de explosivos y disparar contra “objetivos de gran valor”.
Un sospechoso fue arrestado en Ohio la semana pasada, donde los investigadores revisaron los mensajes cifrados que involucraban a otros presuntos conspiradores. Los fiscales dijeron en los documentos de acusación que supuestamente habían “expresado sentimientos ultrarreligiosos y antigubernamentales”.
“Los ataques supuestamente planificados se detuvieron en seco”, publicó el martes en las redes sociales el director del FBI, Kash Patel, sobre la “operación multiestatal”.
El pasado domingo, como parte de la celebración del 250 aniversario de la nación, la Casa Blanca organizó una serie de partidos del UFC en un estadio al aire libre conocido como The Claw (La Garra).
El evento coincidió con el 80 cumpleaños de Trump y tuvo lugar dos meses después de un tiroteo en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, a la que asistió, y un mes después de que agentes del Servicio Secreto mataran a un hombre tras abrir fuego en un puesto de control de la Casa Blanca.
Objetivo: “proteger” a Estados Unidos
Los sospechosos fueron identificados como Tycen C Proper, de 19 años, arrestado en Ohio, junto con Bryan Omar Roa, de 24 años, y Michael Alan Thomas, de 32 años, de California, Daniel K Eskridge, de 32, de Missouri y Abraham Hermosillo Alvarez, de 31 años, de Nebraska.
Cada uno de ellos ha sido acusado de conspiración para cometer un asesinato, informó el Departamento de Justicia (DOJ) en un comunicado.
Con los drones, los conspiradores pretendían sembrar el pánico y atraer a la multitud que huía hacia un equipo de francotiradores, según los documentos judiciales. Se supone que una “segunda oleada” de atacantes irrumpiría entonces en la puerta de la Casa Blanca.
Se calcula que unas 4.300 personas estuvieron presentes en el acto en el jardín sur, al que solo se podía asistir por invitación, y otras 85.000 pudieron presenciarlo en las inmediaciones durante los combates consecutivos del domingo.
Según documentos judiciales relacionados con Álvarez, el grupo supuestamente tenía en la mira a posibles objetivos entre los que se encontraban el presidente estadounidense, el vicepresidente JD Vance, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y Elon Musk, así como varios funcionarios electos, aunque no todos asistieron al evento de la UFC.
El complot fue descubierto a través de la madre de Proper, quien a última hora del 10 de junio, y pocos días antes del evento, llamó a las autoridades locales.
Les comentó que estaba preocupada por las grandes compras de armas de fuego que su hijo había hecho. También por sus comunicaciones en internet con un grupo que afirmaba estar formado por antiguos militares de base cristiana.
Al parecer, el grupo quería “iniciar” una revolución disparando contra “objetivos de gran valor”, identificados como personas adineradas y políticos, que asistían a la pelea de la UFC. Hablaron específicamente sobre “las quejas sobre la corrupción gubernamental, el manejo de los archivos de Epstein, los centros de datos que consumen toda el agua de las comunidades y otras acciones gubernamentales”, dijeron los fiscales.

Durante una entrevista con el FBI el 11 de junio, Tycen C Proper admitió haber participado en la planeación del ataque y dijo que el grupo comenzó a comunicarse entre sí alrededor de marzo a través de un grupo de TikTok llamado “Vanguard of the Old” (“Vanguardia de lo Antiguo”), que en algunos documentos judiciales aparece mencionado como “Vanguard of the Old Republic” (“Vanguardia de la Vieja República”).
No está claro si el grupo está afiliado a alguna organización más grande y establecida. Pero Proper dijo a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que los miembros eran reclutados principalmente a través de TikTok.
El Departamento de Justicia afirmó que Álvarez era responsable de planificar, organizar y dirigir el ataque planeado por la UFC, y que había trabajado con drones.
Los sospechosos también distribuyeron mapas de Washington en los que destacaban las ubicaciones planificadas de los francotiradores y los puntos de lanzamiento de drones e identificaban las redes eléctricas como posibles objetivos, según documentos judiciales.
La BBC se ha puesto en contacto con el abogado de Proper.
Según el Departamento de Justicia, cada sospechoso se enfrenta a una pena máxima de cadena perpetua y a una multa de US$250.000 dólares si es declarado culpable de conspiración para matar.
Con información adicional de Nardine Saad
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