Investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea, centro mixto del CSIC y la Universitat de les Illes Balears), junto con científicos del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y del Centro Balear de Biología Aplicada, han detectado por primera vez en Baleares la presencia de la planta marina invasora tropical Halophila stipulacea.
El hallazgo, localizado en la bahía de Palma, constituye el registro más occidental conocido hasta ahora de esta especie en el Mediterráneo y es el primero documentado en España. El estudio, liderado por personal investigador del Imedea, evidencia el avance progresivo de las invasiones biológicas en un contexto de calentamiento del mar.
Estos resultados se han publicado recientemente en la revista Mediterranean Marine Science y la primera observación se produjo en octubre de 2023, a unos tres kilómetros del puerto de Palma, tras el aviso del Centro Balear de Biología Aplicada. Posteriormente, el equipo realizó inmersiones y prospecciones submarinas que confirmaron la presencia de pequeños parches establecidos sobre fondos arenosos.
“Este registro confirma que la invasión de Halophila en el Mediterráneo continúa avanzando hacia el oeste”, ha explicado el investigador del Imedea Andrés Arona, primer autor del estudio. Además, añaden que constituye “un indicio claro de la ‘tropicalización’ del Mediterráneo” ya que si esta especie está logrando establecerse de Baleares “es porque las condiciones ambientales están cambiando”.
Halophila stipulacea es una fanerógama marina originaria del mar Rojo, el golfo Pérsico y el océano Índico. Llegó al Mediterráneo tras la apertura del canal de Suez hace más de 150 años y está considerada una de las primeras especies “lessepsianas”, es decir, aquellas que colonizaron el Mediterráneo desde el mar Rojo a través de esta conexión artificial.
Aunque su expansión en el Mediterráneo occidental ha sido lenta, en otras regiones como el Caribe su comportamiento ha sido mucho más agresivo. “En el Caribe, en menos de 20 años, ha colonizado amplias zonas y ha desplazado a especies nativas”, ha señalado Arona.
“En el Mediterráneo oriental ya está mucho más establecida, que ahora llegue y se establezca en Baleares es un paso más en esa expansión”, ha dicho.
La investigadora del Imedea Fiona Tomàs subraya que el hallazgo no debe interpretarse como un hecho aislado. “Nos estamos ‘tropicalizando’. El Mediterráneo se está calentando y cada vez es más favorable para especies tropicales. Por ejemplo, otras especies tropicales de algas o peces ya están establecidas en el Mediterráneo oriental, y algunas ya se encuentran también en las costas baleares”, ha explicado.
El equipo considera probable que la especie pudiera haber llegado anteriormente a Baleares a través del transporte marítimo, pero que no hubiera encontrado condiciones adecuadas para sobrevivir. “Es posible que hubiera llegado antes y no se hubiera establecido”, apunta Tomàs quien añade que “ahora las temperaturas son más altas y eso puede estar facilitando su asentamiento”.
En verano, la planta puede crecer rápidamente con temperaturas del agua cercanas a los 30 grados, valores que ya se han registrado recientemente en el mar balear. La proximidad del hallazgo a un puerto refuerza la hipótesis de que el transporte marítimo, especialmente a través de anclas, cascos o aguas de lastre, sea una de las principales vías de dispersión.


