Una jueza rusa condenó este martes 22 de marzo a Alexéi Navalni a nueve años de internamiento en una colonia penitenciaria de “régimen estricto”, intensificando la presión contra el principal opositor del Kremlin, en plena ofensiva de Ucrania.
En paralelo, el gobierno ruso está reforzando su arsenal jurídico para reprimir cualquier crítica al gobierno. El último ejemplo es la aprobación este martes de una ley que prevé importantes sanciones para castigar la “información engañosa” sobre las acciones de las instituciones rusas en el extranjero.
La condena de nueve años contra el opositor anula y sustituye los dos años y medio que ya estaba cumpliendo e incluye el año ya cumplido.
Navalni, quien fue encarcelado por fraude a principios de 2021, fue condenado esta vez por “fraude” y “desacato” a un magistrado, unas acusaciones que considera políticas.
Salvo una improbable victoria en la apelación, tendrá que cumplir su condena en una colonia penitenciaria de “régimen estricto”, lugares aislados con condiciones mucho más duras que en las denominadas colonias “generales”, como la de Pokrov, donde está encarcelado actualmente.
Fue en este campo de prisioneros, a 100 kilómetros de Moscú, donde el opositor estaba siendo juzgado desde mediados de febrero en una sala improvisada.
“Putin tiene miedo de la verdad, siempre lo he dicho. La lucha contra la censura, llevando la verdad al pueblo de Rusia, sigue siendo nuestra prioridad”, escribió Nalvani en Twitter tras su condena.
El activista anticorrupción, de 45 años, compareció el martes en la vista con ropa de presidiario y con el rostro demacrado, acompañado por sus abogados.

