El papa Francisco estableció que “todos los bienes muebles e inmuebles” comprados por la Curia o por entes vinculados pertenecen al patrimonio “público” de la Santa Sede “no fraccionable y soberano”.
”Todo los bienes, muebles e inmuebles, incluidos la disponibilidad en efectivo o títulos, que hayan sido o serán comprados, en cualquier modo, por Instituciones Curiales o entes vinculados a la Santa Sede, son bienes públicos eclesiásticos y, como tales, propiedad, en su titularidad u otro derecho, de la Santa Sede en su totalidad”, se lee en el primer artículo del motu propio (documento papal) publicado este jueves 23 de febrero.
Estos bienes, según alega el papa Francisco en su disposición, se integran en “el patrimonio unitario, no fraccionable y soberano” del Vaticano.
El 'motu proprio' llega precisamente en medio de un juicio por supuestas irregularidades financieras en la ruinosa compraventa de un edificio en Londres por parte de la Secretaría de Estado del Vaticano.
De este modo, el pontífice argentino aclaró un aspecto, el del patrimonio, del denominado “derecho nativo”, con el que la Iglesia católica opera con independencia respecto de la comunidad civil y que le permite adquirir o administrar bienes inmuebles.
En el preámbulo del motu proprio se explica que la compra de bienes “temporales” es “uno de los instrumentos que, con el apoyo de los fieles, una prudente administración y los oportunos controles, aseguran a la Sede Apostólica de actuar en la historia, el tiempo y el espacio, siguiendo los objetivos de la Iglesia y con la independencia necesaria para el cumplimiento de su misión”.
Con esta “ley”, el pontífice se asegura de que las instituciones vaticanas que compren bienes pueden administrarlos, pero “no son sus propietarios” pues deberán siempre actuar en nombre y bajo la autoridad del pontífice.
