El retorno del príncipe Enrique a Londres con motivo del sepelio de su abuelo, el príncipe Felipe, alienta la esperanza de una reconciliación familiar después de que el hijo menor de Carlos de Inglaterra se mudara a Estados Unidos.
El deceso, a dos meses de cumplir los 100 años, del esposo de la reina Isabel II marca un cambio de época para varias generaciones de británicos, acostumbrados a ver a la soberana acompañada fielmente de su marido, conocido por su fuerte carácter, su franqueza y su humor, en ocasiones de mal gusto.
Un deceso que le ha dejado “un gran vacío” a la reina, según declaró este domingo a la televisión británica su hijo Andrés, que citó a la monarca.
Un año después de la sorprendente partida del príncipe Enrique y su esposa, Meghan, que ofrecieron hace un mes una polémica entrevista a la televisión estadounidense, el funeral podría suponer una oportunidad para estrechar lazos y curar heridas, según apuntaba este domingo la prensa británica.
El funeral se celebrará el sábado en el castillo de Windsor, al oeste de Londres y estará restringido al círculo familiar a causa de la pandemia. Solo podrán asistir 30 personas, entre las que deberían incluirse los cuatro hijos de Felipe e Isabel II (Carlos, Ana, Andrés y Eduardo), sus parejas y sus hijos.
Enrique viajará desde California, pero su esposa, Meghan (39 años) no lo acompañará, pues su médico le aconsejó no hacerlo porque está embarazada de su segundo hijo, según informó el Palacio de Buckingham.
Será el gran retorno del hijo menor de Carlos y Diana desde la controvertida entrevista que dio con su esposa a la presentadora estadounidense Oprah Winfrey el 7 de marzo, en la que acusó a “la Firma” -como se apoda a la monarquía- de no haber apoyado a su esposa, quien, por su parte, mencionó que incluso había tenido pensamientos suicidas.
Ambos aseguraron que un miembro de la familia real se habría comportado de forma racista al preguntarse por el color de piel que tendría su hijo, pero fuera de cámara precisaron que no se trataba ni de la reina ni de su esposo.
Enrique, de 36 años, también se declaró “verdaderamente decepcionado” por la falta de apoyo de su padre y reveló que se había alejado de su hermano, Guillermo.
Desde que se retiró de la familia real, hace más de un año, el príncipe Enrique no ha vuelto a pisar el Reino Unido.
El ex primer ministro John Major dijo a la BBC que “esperaba” que las “fricciones” se calmaran “lo más rápidamente posible”, considerando que el “dolor compartido [...] representa una oportunidad ideal”.
Durante una misa conmemorativa en la catedral de Canterbury, en el sureste de Inglaterra, este domingo, el arzobispo Justin Welby instó a orar por la familia real.
“Para la familia real, como para cualquier otra, no hay palabras que puedan llegar a la profundidad del dolor en el que se convierte el duelo”, declaró Welby.
El príncipe Carlos aseguró el sábado que tanto él como la familia real extrañan “enormemente” a su padre, al que describió como una “persona muy especial”.

