La principal agencia de salud estadounidense revisó este viernes 25 de febrero sus directrices sobre el porte de mascarilla como medio para frenar la expansión de la Covid-19, por lo que la mayoría de los estadounidenses no tendrán la obligación de usarla en espacios públicos cerrados, incluyendo las escuelas.
“Hoy estamos en una posición más fuerte como nación con más herramientas para protegernos y a nuestras comunidades de la Covid-19″, aseguró Rochelle Walensky, director de los Centros para la Prevención y el control de Enfermedades (CDC, por sus siglas inglés) en una llamada con periodistas.
El cambio incluye a los parámetros usados para determinar si las personas deben o no utilizar mascarillas en determinadas áreas, como la tasa de transmisión en determinada área.

