El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció la ampliación de una política de restricción de visas dirigida a personas que, según el Gobierno estadounidense, “actúan en favor de países considerados adversarios y realizan actividades que afectan sus intereses en el hemisferio occidental”.
Como parte de la implementación de esta política, el Departamento de Estado informó que ya se han impuesto restricciones de visa a 26 personas en distintos países del hemisferio, aunque no se detallaron sus identidades ni nacionalidades.
La medida se enmarca dentro de la Estrategia de Seguridad Nacional de la administración del presidente Donald Trump, que establece como prioridad impedir que “potencias rivales controlen activos estratégicos o influyan en la seguridad y prosperidad de Estados Unidos en la región”.
De acuerdo con el comunicado oficial, la política ampliada permitirá negar el ingreso a territorio estadounidense a ciudadanos de países del hemisferio que, mientras operen en la región, participen de forma intencional en acciones vinculadas a gobiernos, empresas o agentes de países adversarios.
Entre las conductas señaladas se incluyen facilitar el control de recursos estratégicos por parte de estos países, afectar la seguridad regional, perjudicar intereses económicos de Estados Unidos o participar en operaciones de influencia que, según Washington, busquen debilitar la estabilidad y soberanía de los países de la región.
La disposición también alcanza a familiares directos de las personas sancionadas, quienes, por regla general, no podrán ingresar a Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses indicaron que continuarán utilizando este tipo de medidas como parte de su “estrategia para proteger sus intereses de seguridad nacional y reforzar su presencia en la región”.


