Israel “mantiene” el statu quo de la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén, según el cual los musulmanes pueden orar en ese lugar santo pero no los fieles de otras religiones.
Así lo declaró ayer el jefe de la diplomacia israelí, Yair Lapid. “Israel mantiene el statu quo y no lo cambiará”, dijo tras días de violencia en la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo del islam, considerado también como el lugar más sagrado del judaísmo bajo el nombre de Monte del Templo.
A mediados de abril estallaron enfrentamientos entre palestinos y las fuerzas israelíes en la Explanada a raíz de unos atentados mortíferos en Israel (dos de ellos, perpetrados por palestinos) y de las operaciones del ejército israelí en Cisjordania ocupada que les siguieron.
El viernes, más de 50 palestinos resultaron heridos en choques con la policía israelí, que dijo haber intervenido después de que jóvenes “alborotadores” lanzaran piedras desde la Explanada hacia el Muro de las Lamentaciones, mientras los judíos celebraban la Pésaj.
La Explanada está situada en la parte oriental de Jerusalén, palestina, ocupada por Israel desde 1967. El lugar santo está administrado por Jordania y su acceso está controlado por Israel.
La semana pasada, el número de judíos que fue a la Explanada alcanzó un récord, con más de 3 mil 800 con motivo de la Pésaj, según el organismo israelí que gestiona las visitas.
Las tensiones en la Explanada de las Mezquitas “están motivadas por preocupaciones sobre el acceso de los judíos al ese espacio y si pueden rezar allí”, explicó Ofer Zalzberg, especialista en el conflicto israelo-palestino.
“Hay mensajes en las redes sociales palestinas que dicen que el gobierno israelí decidió dividir la Explanada [de Jerusalén] para rezar, y eso no es así. Pero ese temor está ahí, y debe tomarse en serio, porque lleva a la gente a actuar”, señaló Zalzberg.
Israel “no tiene ninguna intención de dividir [la Explanada de las Mezquitas] para las dos religiones”, sostuvo Lapid, acusando a los movimientos islamistas Hamás y Yihad Islámica de “propagar noticias falsas” para “crear una irrupción de la violencia”.

