La víspera del regreso de Boris Johnson a las riendas de Downing Street, el gobierno británico quería ganar tiempo este domingo ante la fuerte presión para que el ejecutivo dé a conocer sus planes sobre el confinamiento vigente desde hace más de un mes.
Tras su alta del hospital, el 12 de abril, el jefe del gobierno conservador, de 55 años, ha pasado su convalecencia en Chequers, residencia de campo de los primeros ministros británicos, al tiempo que su equipo ha sido duramente criticado por la gestión de una crisis sanitaria que se anuncia para largo.
"En buena forma", Johnson está "ansioso por retomar las riendas a partir del lunes", subrayó el canciller, Dominic Raab, quien lo reemplazó durante su ausencia.
Como anticipo de su retorno a la actividad, Johnson ha hablado por teléfono durante esta semana con el presidente estadounidense Donald Trump y la reina Isabel II.
"Se lo veía increíble", afirmó el jueves Trump. "Energía fenomenal. Dinamismo fenomenal", señaló.
Durante su hospitalización, el líder conservador pasó tres días en una unidad de cuidados intensivos. Boris Johnson dijo que las cosas "bien podrían haber sido diferentes", y agradeció al personal del servicio de salud pública británico, NHS, al que le "debe la vida".
Entre llamados a reiniciar la maquinaria económica lo más pronto posible y precauciones ante una flexibilización que borraría los beneficios de los sacrificios hasta ahora realizados, hay grandes expectativas para que Johnson detalle sus planes para el país, donde el confinamiento instaurado el 23 de marzo permanece en vigor por lo menos hasta el 7 de mayo.

