El Gobierno de Venezuela tildó este lunes de “show” el retorno de la líder opositora y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, pese a la apertura que la dirigente asegura tener para negociar y formar parte del diálogo que el chavismo sostiene con un sector de la oposición con el auspicio de Estados Unidos.
Mientras la dirigente opositora guardaba silencio este lunes, luego de la multitudinaria caravana que la recibió a su regreso el domingo, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, declaró que Machado pudo haber evitado la situación.
“Ahí están los aeropuertos, hay unas estructuras transitorias” que se habilitaron tras los terremotos de junio, señaló la mandataria que, al mismo tiempo, evitó responder qué ruta usó Machado para entrar nuevamente al país tras ser interrogada por medios de comunicación.
Machado había denunciado al menos siete intentos fallidos para ingresar a Venezuela, luego de su salida en diciembre con destino a Oslo para recibir el Nobel de la Paz, y todavía no ha aclarado cómo entró al país.
En la misma línea se pronunció el ministro de Interior y secretario general del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, quien aseguró que en Venezuela “no hay persecuciones para nadie”.
La intervención de Estados Unidos
Sin embargo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo que Washington comunicó “hace muchas semanas” a las autoridades interinas de Venezuela que debían permitir el regreso de Machado, una petición que, según dijo, fue aceptada.
Estados Unidos ha ejercido un tutelaje de facto en Venezuela, luego de haber capturado a Nicolás Maduro en enero pasado y por ello puso en marcha un plan de transición.
“Les dijimos: ‘Miren, creemos que ella es venezolana. Pertenece a su país. Es el país del que procede. Se le debería permitir regresar’. Nos dijeron que podía entrar por el aeropuerto si así lo deseaba, y se lo comunicamos a su equipo. Así que decidió hacerlo ahora”, afirmó.
Rubio además volvió a negar que Estados Unidos estuviera involucrado en los impedimentos para el ingreso de la dirigente al país y señaló que había países con “sus propios intereses” y que “no querían, por una razón u otra, enemistarse con nadie”.
Antes de salir de Venezuela, Machado permaneció casi un año en la clandestinidad para evitar su detención, tras denunciar fraude en los comicios presidenciales de 2024, en los que el hoy depuesto Maduro fue proclamado ganador por un Consejo Nacional Electoral, controlado por rectores afines al chavismo y que omitió publicar los resultados detallados.
El Gobierno venezolano evitó también responder si la justicia ejercería acciones contra Machado. La presidenta encargada dijo que ojalá “haya arrepentimiento, rectificación y pueda aportar algo al país”.

