La Guardia Nacional mexicana, con equipos antimotines, cerró ayer lunes el paso a la caravana de migrantes que pretendía ingresar al Centro de Atención Integral al Tránsito Fronterizo de Huixtla (CAIFT), en el sureste mexicano.
Este grupo, que salió el domingo de Tapachula, en la frontera de México con Guatemala, se topó en Huixtla con un muro militar.
Víctor Hernández, miembro de la Guardia Nacional, le informó a los migrantes que las autoridades del Instituto Nacional de Migración no iban a atender en ese momento sus demandas. A pesar de ello, los migrantes insistieron en recibir atención, por lo que se establecieron fuera de la caseta migratoria en grupos pequeños a la espera de una respuesta o de que reciban a cinco voceros.
Keider Escalona, migrante de Venezuela, criticó que las autoridades mexicanas están poniendo muchos obstáculos para poder salir del país, ya que él tiene tres meses de tratar de desplazarse al norte de México.
“Ha sido muy difícil por no tener dinero y por no tener una familia que me mande para poder pasar [...]”, dijo.
La venezolana Yudi Pérez, quien viaja con su familia, indicó que lo único que están pidiendo es el libre tránsito y que les otorguen el permiso, ya que no se quieren quedar en México, sino llegar a Estados Unidos (EU).
Las caravanas reflejan un flujo migratorio récord a EU, cuya Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza ha interceptado a al menos 1.7 millones de personas en lo que va de año fiscal 2022, que se inició en octubre de 2021.
