¿Qué hacer con la corrupción en la policía?

Más allá de la entendible zozobra de la ciudadanía, la corrupción policial es también un reflejo de sus debilidades institucionales. En muchos casos en Latinoamérica esas debilidades se originan desde su creación.

¿Qué hacer con la corrupción en la policía?
¿Qué hacer con la corrupción en la policía?

El 9 de diciembre es el día internacional en contra de la corrupción, y para muchos ciudadanos, la corrupción está asociada con las instituciones del Estado. Y, desafortunamente, aún más con aquellas que tienen la responsabilidad de asegurar nuestra seguridad.

Un 31 por ciento de los latinoamericanos señalan a la corrupción como el principal problema que enfrenta la policía  para combatir la delincuencia (Latinobarómetro 2010). Según una encuesta realizada en 107 países, el Barómetro Global de la Corrupción (2013), la policía es superada únicamente por los partidos políticos entre las instituciones percibidas como las más corruptas. Casi un tercio de sus encuestados confiesa haber pagado sobornos a un oficial de la ley.

Controlar la corrupción policial no es fácil. Por una parte, los policías deben contar con un grado de discrecionalidad para actuar oportunamente, en especial cuando ocurre un delito. Por otra parte, enfrentan actividades delictivas lucrativas que elevan el riesgo de corrupción. A esto se suma una tradición institucional reacia a los sistemas de control, la transparencia y el escrutinio público, sumado a un espíritu de cuerpo que invita a callar la denuncia de las posibles faltas.

Más allá de la entendible zozobra de la ciudadanía, la corrupción policial es también un reflejo de sus debilidades institucionales. En muchos casos en Latinoamérica esas debilidades se originan desde su creación, pero más aún por el gran rezago institucional que han tenido a través de décadas, comparado con el nivel de responsabilidad que de ellas se espera, como es la protección de los derechos y libertades de los ciudadanos.

Es en este sentido que fortalecer las instituciones contribuye a combatir la corrupción, para lo cual existen tres líneas de acción que han demostrado contribuir a este propósito.

Ninguna policía está exenta del riesgo de la corrupción. Sin embargo, procesos de reforma policial con un enfoque integral contribuyen a minimizar este riesgo en la medida que exista liderazgo político, una política orientadora, coordinación inter-institucional y compromiso articulado de las propias autoridades del sector de seguridad.

Texto publicado originalmente por Jorge Srur en el blog Sin Miedos, de seguridad ciudadana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). @BID_Seguridad

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