Dos días después del potente terremoto que sacudió Haití, matando a 1,419 personas, los trabajadores de rescate se afanaban en la búsqueda de desaparecidos posiblemente atrapados en las ruinas, mientras una tormenta amenaza este lunes 16 de agosto con empeorar aún más la situación.
La depresión tropical Grace descarga lluvias torrenciales sobre Haití y amenaza con dejar inundaciones y deslizamientos de tierra en esta nación y la vecina República Dominicana, advirtió el estadounidense Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), con sede en Miami.
Pero Haití, que padeció recientemente un magnicidio, aún lidia con el desastre de un potente terremoto el sábado en la mañana. Según las últimas cifras de Protección Civil divulgadas la tarde del lunes, la catástrofe dejó 1,419 muertos, más de 6,900 heridos y una cifra superior a 37,000 viviendas destruidas o dañadas.
Grace se sitúa a unos 80 kilómetros al este de Puerto Príncipe, la capital de Haití, y avanza hacia el oeste a cerca de 20 kilómetros por hora, con vientos máximos sostenidos de 55 kilómetros por hora y ráfagas más fuertes, precisó el organismo.
“Lluvias torrenciales continúan sobre zonas de Haití y de República Dominicana”, indicó el NHC, con sede en Miami, en el sureste de Estados Unidos.
Se esperan precipitaciones de entre 127 y 254 mm en el sur de Haití y la vecina República Dominicana en las próximas horas, con totales máximos aislados de 381 mm, según la misma fuente.
“Estas fuertes lluvias pueden producir inundaciones repentinas y urbanas y posibles deslizamientos de tierra”, advirtió el centro meteorológico.
En la pequeña ciudad costera de Port Salut, al igual que en el resto de las zonas afectadas, los residentes se enfrentaban a un dilema: permanecer al aire libre para protegerse de las réplicas, o trasladarse a los edificios dañados para refugiarse del fuerte temporal por la depresión tropical Grace.
El hospital de la ciudad decidió intentar proteger a los pacientes que se hacinan en el patio bajo lonas de plástico desde el terremoto y desde el mediodía del lunes los pacientes fueron trasladados al interior de las instalaciones a pesar del temor a las réplicas.
“Los médicos nos piden que volvamos bajo la losa de hormigón esta noche, pero hasta ahora no estamos seguros. Todavía está temblando, así que por eso estamos fuera”, decía Wilfried Labaye, de 41 años, antes de que se tomara la decisión de meter a todo el mundo dentro.
El ejército estadounidense anunció este lunes la formación de una misión militar conjunta y desplegó un equipo encargado de evaluar la situación en las zonas afectadas con recursos de observación aérea, tras el sismo de 7,2 de magnitud.
También se han movilizado cuatro helicópteros para el transporte. El objetivo es “hacerse una idea de los daños”, dijo el lunes el portavoz del Pentágono, John Kirby.
Las imágenes aéreas tomadas por los equipos estadounidenses “ayudarán a determinar qué ayuda se necesita, dónde y cuándo”.
Los socorristas trabajaban en las zonas afectadas con camiones y retroexcavadoras como en la localidad de Los Cayos, cerca del epicentro del terremoto, a unos 160 km de la capital haitiana, Puerto Príncipe.
El primer ministro haitiano, Ariel Henry, quien declaró estado de emergencia durante un mes en los cuatro departamentos afectados por la catástrofe, agradeció el domingo a la comunidad internacional.
“Queremos dar una respuesta más adecuada que en 2010 tras el terremoto. Toda la ayuda que venga del exterior debe ser coordinada por la Dirección de Protección Civil”, exigió el jefe de gobierno.
También pidió a sus conciudadanos que dieran muestras de “unidad nacional”.


