Steve Bannon, que fuera un cercano asesor del expresidente estadounidense Donald Trump, fue imputado este viernes 12 de noviembre por negarse a declarar ante el comité del Congreso que investiga el ataque del 6 de enero al Capitolio, anunció el Departamento de Justicia.
Bannon, quien, según los investigadores, podría tener información sobre los lazos entre la Casa Blanca y los simpatizantes de Trump que invadieron el Capitolio, fue acusado de cargos de desacato por negarse a comparecer y a proporcionar documentos al comité.
A pesar de su citación a mediados de octubre, Bannon no compareció ante los legisladores invocando el derecho de los presidentes de Estados Unidos a mantener la confidencialidad de ciertos documentos y discusiones.
Pero según la comisión, esta protección no se aplica porque Trump ya no es presidente y nunca ha hecho valer oficialmente este privilegio del Ejecutivo.
Bannon fue uno de los artesanos de la campaña presidencial victoriosa del candidato republicano en 2016, antes de caer en desgracia.
No ocupaba ninguna función oficial el 6 de enero, pero al parecer habló sobre la protesta con el presidente en los días anteriores, según la comisión de investigación.
Se enfrenta a entre 30 días y un año de prisión por cada cargo y será juzgado en un tribunal federal.
La batalla legal podría llevar de todas maneras meses o años, lo que podría socavar la investigación.
Otro allegado a Trump, su exjefe de gabinete Mark Meadows, también rechazó una citación el viernes para comparecer ante la comisión de investigación, de mayoría demócrata.
La defensa de Meadows invocó una decisión judicial anunciada el jueves, que suspende temporalmente hasta el 30 de noviembre la transmisión de documentos internos de la Casa Blanca a la comisión.
El expresidente había invocado el derecho presidencial a mantener en secreto determinadas informaciones.

