El dramático fin del gobierno del presidente sirio, Bashar al Assad, llegó ayer domingo cuando las tropas de la oposición alcanzaron Damasco y, desde la televisión estatal, anunciaron que la autocracia familiar que administraba el país por 53 años había terminado.
Varios sucesos hicieron comprender a los rebeldes liderados por el grupo radical islámico Hayat Tahrir al Sham que este era el momento que habían estado esperando durante 13 años de guerra civil, con su cauda de más de medio millón de muertos y de 6.5 millones de refugiados.
Al Assad aplastó los movimientos rebeldes durante 13 años con la ayuda de Irán y Rusia. Teherán, a través de las fuerzas Al-Quds y Jezbolah, el grupo libanés proiraní, había logrado sostener al régimen, pero en los últimos meses la milicia quedó debilitada tras los fuertes combates con el ejército de Israel.
Moscú, por su parte, puso mayor atención, no en lo que ocurría en Siria, sino en su guerra con Ucrania, luego de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, autorizara a los ucranianos a utilizar misiles de largo alcance.
Liderados por Abu Mohammed al Jawlani, excombatiente de Al Qaeda e ISIS, los rebeldes fueron conquistando ciudades como Alepo, ya hechas escombros, y luego vino una seguidilla de victorias en pocos días, incluso sin mucha resistencia por parte del ejército, como en Hama, Homs y Deraa.
Este movimiento telúrico no solo afecta a Siria, sino a toda la región. Israel reaccionó rápidamente y, por el temor a que los rebeldes yihadistas se tomaran los arsenales del ejército sirio, su fuerza aérea bombardeó bases con armamento estratégico y depósitos militares abandonados por las fuerzas de Al Assad.
Al Assad abandonó Siria, dejando el cargo para una transición pacífica. Moscú pierde con la caída de su aliado un lugar de logística militar para su influencia en la región, el Mediterráneo y África.
El Eje iraní se tambalea. En las palabras del presidente Biden: Irán creó y alimentó un cerco de fuego contra Israel desde varios frentes (Yemen, Siria, Líbano, Irak). Tras el ataque de Hamás que perpetró la sanguinaria arremetida del 7/10/23, “ese ha sido un error histórico de Teherán”, dijo el mandatario.
Predecir lo que ocurrirá en Siria es muy difícil, ya que hay muchos grupos armados y su población es de una diversidad compleja: cristianos, drusos, alawitas (chiitas), sunitas y kurdos. Estos últimos resultan de interés para Turquía, ya que llevan adelante su movimiento nacionalista contra los intereses de Ankara.
La autora es periodista y fue embajadora de Panamá en Israel.

