Ucrania propuso a Rusia dialogar junto al gran complejo metalúrgico de Azovstal, en Mariúpol (sureste), donde hay atrincherados combatientes y civiles ucranianos, en una ciudad controlada en gran parte por las fuerzas rusas, anunció ayer la presidencia ucraniana.
“Hemos invitado a los rusos a llevar a cabo una sesión especial de diálogos justo al lado de la planta de Azovstal”, declaró un consejero de Volodimir Zelenski, Oleksiy Arestovich.
Previamente, otro consejero de la presidencia ucraniana, Mijailo Podoliak, había recordado en Twitter que el gobierno ucraniano exigía “una tregua” en Mariúpol por la Pascua ortodoxa, que se celebraba este domingo, y “un corredor humanitario inmediato para los civiles” boqueados en esa ciudad portuaria, así como “un acuerdo para unas negociaciones especiales para intercambiar prisioneros militares”.
El presidente ruso, Vladimir Putin, reclamó la rendición de los últimos combatientes ucranianos y pidió a su ejército que asedie “la zona de forma que ni una mosca pueda pasar”.
Las negociaciones entre Rusia y Ucrania para solucionar el conflicto están estancadas, según dijo el viernes el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov. Las últimas discusiones, por videoconferencia, no condujeron a ningún progreso aparente.
Más temprano, la ONU pidió una tregua “inmediata” en Mariúpol para permitir la evacuación de civiles que siguen atrapados.
“Necesitamos una pausa en los combates ahora mismo para salvar vidas. Cuanto más esperemos, más vidas estarán amenazadas. Se les debe permitir evacuar ahora, hoy mismo. Mañana será demasiado tarde”, dijo Amin Awad, coordinador del organismo en Ucrania.
El papa Francisco también abogó por la paz. “Hoy se cumplen dos meses desde el inicio de la guerra” el 24 de febrero, recordó el Sumo Pontífice durante la misa de ayer, en la plaza San Pedro. Entre la multitud se distinguían algunas banderas ucranianas.
“Es triste que las armas ocupen cada vez más el lugar de las palabras. Renuevo el llamamiento a una tregua de Pascua, la más pequeña señal tangible de un deseo de paz. Que se detengan los ataques para aliviar el sufrimiento de las poblaciones agotadas”, añadió el papa.

