La situación en las Antillas francesas es “extremadamente grave”, declaró este martes 10 de agosto el ministro de Ultramar, Sébastien Lecornu, antes de emprender un viaje a Martinica y Guadalupe, dos islas del Caribe donde ha estallado el número de casos de la Covid-19.
“Las tasas de incidencia son inéditas para estos territorios”, añadió, previendo un probable refuerzo del confinamiento en Guadalupe, como el anunciado en Martinica este lunes.
“Es evidente que tendremos que endurecer las medidas de freno, debido a la urgencia de la situación. El objetivo principal es que las estructuras hospitalarias puedan resistir”, explicó.
En la isla de Martinica, donde rige un confinamiento parcial desde el 30 de julio, las autoridades anunciaron este lunes nuevas restricciones: cerraron las playas e instaron a los turistas a “salir del territorio”.
También se cerrarán los comercios, salvo de alimentos y farmacias, los hoteles y los lugares de ocio. Sus habitantes podrán desplazarse a máximo un kilómetro alrededor de sus domicilios.
Martinica registra una de las más altas tasas de incidencia en Francia, cerca de 1,200 casos por 100,000 habitantes.
La población de la isla está poco vacunada. Menos del 22% ha recibido una dosis y la variante delta representa 40% de las infecciones.
A modo de comparación, a nivel nacional, 45 millones de franceses y el 80% de los adultos han recibido una dosis de la vacuna anticovid.
En la isla vecina de Guadalupe, que ya está sometida a un confinamiento, pero menos estricto que el de Martinica, las cifras también se dispararon: del 2 al 8 de agosto, la tasa de incidencia alcanzó los 1,769 por cada 100.000 habitantes, frente a 876 de la semana anterior.

