Los congoleños recibieron con satisfacción las palabras de denuncia y consuelo del papa Francisco durante su visita a Kinsasa y no dudaron en pasar la noche a la intemperie para reservar un espacio en la multitudinaria misa que ofreció el pontífice este miércoles en la explanada del aeropuerto de Ndolo.
”Aquí pasamos la noche, porque sabía que por la mañana sería difícil. No pasa todos los días que puedas ver al papa. Estoy contento porque espero que lo que dijo ayer tras reunirse con el jefe de Estado (Félix Tshisekedi) cambie la situación de nuestro país en guerra”, explicó a EFE Benoît Kasongo, uno de los más de un millón de fieles congregados en Ndolo, en la capital de la República Democrática del Congo (RDC).
”Contamos con el papa para el retorno de la paz a nuestro país, eso es todo lo que queremos”, añadió Kasongo, luciendo, como otros asistentes a su alrededor, una camisa estampada con el rostro del papa Francisco, que lanzó un mensaje contundente al denunciar sin tapujos el “colonialismo económico” que aún afecta a África.
El papa describió este martes a la RDC como un país “abundantemente depredado, que no es capaz de beneficiarse suficientemente de sus inmensos recursos”, y lamentó que “se ha llegado a la paradoja de que los frutos de su propia tierra lo conviertan en extranjero para sus habitantes”.
Estas afirmaciones fueron bien recibidas por líderes de la sociedad civil del país, como Georges Kapiamba, presidente de la Asociación Congoleña por el Acceso a la Justicia (ACAJ), quien celebró que el pontífice recordara las “pérdidas de vidas humanas” causadas por el “saqueo de minerales”.
”El discurso del papa elogió el valioso trabajo que los miembros de la sociedad civil llevan a cabo para luchar contra la pobreza y contribuir a la (...) promoción de los derechos humanos”, señaló a EFE el activista. ”Acogemos la visita con satisfacción porque el papa trajo un mensaje de paz y de consuelo”, añadió Kapiamba.
