Varios ataques de presuntos miembros de un cártel de las drogas en el occidente de México dejaron el viernes al menos siete muertos y 19 heridos, en un nuevo desafío a las autoridades que incluyó disparos contra un helicóptero militar y el incendio de bancos, gasolineras y vehículos en varias localidades de manera prácticamente simultánea.
La mayoría de los ataques, que incluyeron bloqueos con autobuses y camiones, ocurrieron en el estado de Jalisco, aunque las autoridades federales informaron que se registraron hechos similares, aunque en menor escala, en los estados vecinos de Michoacán, Colima y Guanajuato.
Los supuestos narcotraficantes realizaron los ataques en una aparente reacción a una operación federal contra el crimen organizado en Jalisco, que durante varios meses se ha visto afectado por un resurgimiento de la violencia, informó el gobierno estatal, que atribuyó los hechos al cártel Jalisco Nueva Generación.
El primer ataque ocurrió la mañana del viernes, cuando presuntos narcotraficantes atacaron a tiros un helicóptero del ejército y mataron a tres soldados, además de que hirieron a 10 militares más y a dos policías federales.
La aeronave se vio obligada a aterrizar de emergencia y otros tres militares fueron reportados como desaparecidos, informó la Secretaría de la Defensa Nacional.El comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, informó posteriormente que las fuerzas federales en el helicóptero habían ubicado un convoy de presuntos miembros del grupo criminal, quienes al ver la aeronave abrieron fuego en su contra.
El funcionario dijo que ese fue el inicio de los demás ataques en el inicio de un fin de semana largo que comenzó el viernes con el Día del Trabajo, día de descanso obligatorio.
El gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, dijo que hubo 39 bloqueos en todo el estado, se prendió fuego a 11 bancos, cinco gasolineras y 36 vehículos, además de cuatro enfrentamientos armados. Añadió que 19 personas fueron detenidas en los ataques que afectaron a 25 de los 125 municipios de Jalisco.
Entre los 19 heridos hay tres civiles con quemaduras, añadió.
Gonzalo Sánchez, vocero del gobierno del estado, señaló en Twitter que de los siete fallecidos, tres son militares, así como un policía estatal, un civil y dos presuntos delincuentes.
El mandatario estatal no mencionó a ningún grupo en específico, pero su vocero dijo después al periódico El Universal que se cree se trató del cártel Jalisco Nueva Generación, una de las organizaciones más poderosas del narcotráfico en México y que el mes pasado mató a 15 policías estatales en una emboscada, en el peor ataque letal en una sola acción contra fuerzas de seguridad en la historia reciente.
Rubido dijo que como parte de las acciones del grupo, en el estado de Colima fueron incendiados siete vehículos, además de cuatro en Michoacán y cuatro más en Guanajuato, donde también se prendió fuego a un banco. Las tres entidades son vecinas a Jalisco.
Analistas consideraron que los ataques habrían sido un intento de ese cártel de mostrar su poder ante posibles acciones de las autoridades para capturar a su líder.
Alejandro Hope, experto de seguridad y exfuncionario del servicio de inteligencia de México, dijo a The Associated Press que el tipo de reacción —con ataques a un helicóptero militar y ofensivas en varios lugares del estado— muestra que es una organización "cohesionada" que tiene capacidad de reaccionar ante los embates de la autoridad.
Consideró previsible que los miembros de la organización "van a apretar su seguridad", por lo que la detención del líder podría retrasarse.
Las autoridades consideran a Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", como el líder de la organización.
Para Hope, las autoridades "apuntaron demasiado rápido a la cabeza", y recordó que cuando los gobernantes detienen a los líderes de los cárteles sin haber afectado las estructuras intermedias, se da una reacción violenta.
Luego de que marinos mataran en 2009 a Arturo Beltrán Leyva, el líder del cártel que lleva sus apellidos, se desataron varios brotes de violencia mientras se fragmentaba esa organización, lo que para Hope mostró que la estructura no había sido atacada.
"Es una muestra de poder frente al gobierno", dijo a la AP Jorge Chabat, experto en seguridad del Centro de Investigación y Docencia Económicas. "Lo cual creo que es una mala apuesta, porque al final no creo que va a hacer que el gobierno federal los deje tranquilos".





