La exembajadora de Estados Unidos ante la ONU Nikki Haley espera amasar suficientes apoyos en Nuevo Hampshire para energizar su campaña e impedir que Donald Trump se haga con la candidatura republicana a las presidenciales por tercera vez.
Durante su último mítin de campaña en el estado, Haley alertó a los ciudadanos de que si no la respaldan a ella mañana, martes, en las primarias del estado norteño, la elección en noviembre será entre “dos octogenarios”.
“No se quejen de lo que pase en las elecciones generales si no salen a votar mañana”, dijo la republicana, de 52 años, en Salem, un área suburbana al sur del estado.
Tras la salida del gobernador de Florida, Ron De Santis, de la pugna republicana, Haley se enfrenta un duelo cara a cara con Trump y los resultados del martes serán cruciales para decidir si su candidatura tiene la suficiente fuerza como para seguir en la contienda.
Las de Nuevo Hampshire son las primeras primarias propiamente dichas del ciclo electoral de Estados Unidos, precedidas por los caucus republicanos de Iowa, con un modelo asambleario, donde Trump quedó primero con un 51% de los votos.
El voto independiente y moderado
El estado norteño, donde un 39% de los votantes se identifican como independientes, es un suelo fértil para el discurso de Haley, que se presenta a sí misma como una opción para los votantes que están cansados de Trump.
Según una encuesta publicada por CNN y la Universidad de Nuevo Hampshire este sábado, un 58% de los votantes que no están registrados con ninguno del dos principales partidos políticos de Estados Unidos piensa votar por Haley este martes.
El rechazo a la figura del expresidente es precisamente lo que impulsó a Bob Hudson, nativo de Nuevo Hampshire, a salir de su casa para escuchar a Haley en persona. “Necesitamos a alguien republicano en la Casa Blanca que no sea parte de la extrema derecha”, dijo el hombre, de 63 años, a EFE.
Hudson votó a Trump en 2016 y 2020 pero explicó que el expresidente perdió su apoyo “completamente” tras el asalto al Capitolio de 2021. “Se volvió loco. Sus políticas son buenas pero no puedo confiar en un hombre que no tiene estabilidad mental”, destacó.
