“No es nada bonito estar en medio de una guerra. Uno ve eso en la televisión y en las películas, pero es un estado de estrés enorme; debes tener un gran control de tus emociones ya que puedes entrar en pánico rápidamente”.
Este es parte del testimonio que brindó el empresario panameño Emigdio Quintero, quien llegó a Kiev, Ucrania, el 25 de septiembre de 2021 –por motivos profesionales– sin siquiera imaginarse que cinco meses después tendría que abandonar ese lugar producto de una guerra.
Quintero informó que ya se encuentra en Cracovia, Polonia, lugar al que llegó la madrugada del viernes 4 de marzo de 2022, en medio de las contrariedades de los últimos días. En una entrevista con La Prensa, el istmeño narró parte de sus vivencias en Kiev y de cómo fue que finalmente llegó a Polonia.
“Hasta el primer día de la invasión rusa, los ucranianos todavía seguían su vida normal. No asimilaban la situación hasta que empezaron los bombardeos y entonces fue que se dieron cuenta de que era algo real”, recordó.
El panameño dijo que cada vez que sonaba la alarma o que se escuchaban los bombardeos en Kiev “no sabías si ibas a perder la vida o si caería un misil en tu edificio”.
COMPLICACIONES EN EL TRANSPORTE
De Kiev, capital ucraniana, el empresario panameño se dirigió a Lviv, ciudad fronteriza con Polonia. Fueron cerca de nueve horas en tren, cuando normalmente este viaje solo toma cuatro.
"A mí me intentaron interrogar y linchar porque pensaban que era un agente. Por suerte, personas que hablaban inglés me entendieron y se dieron cuenta que no lo era".
Emigdio Quintero
“Estuve ese tiempo de pie en el tren. Tuvimos que tirarnos de las plataformas hacia los rieles del tren para poder salir de Kiev. No solo fui yo, fuimos todas las personas, en su mayoría mujeres (...) fue una situación bastante triste y fuerte”, contó.
“Ver a las personas tirándose del andén hacia los rieles y volver a subir otro andén, con una altura considerable, fue una gran vicisitud para todo el mundo”, añadió.

Una imagen que no podrá borrar de su mente fue la cara de tristeza de esas personas que no pudieron subirse al tren y de los otros que –ya adentro– sentían la impotencia de no poder ayudarlos.
Ya en Lviv el ambiente también era un poco incierto debido a los férreos controles que se han implementado. “Las personas están predispuestas, ven a uno extranjero y piensan lo peor”, dijo. Sin embargo, indicó que afortunadamente encontró apoyo en cuanto a refugio y comida.
“En la frontera hay muchos controles, me interrogaron dos veces. Ahí tuve que mostrar mis documentos de empresario para poder pasar, me preguntaron qué yo hacía en Ucrania, me revisaron todos mis papeles”, detalló.

Quintero dijo que en Lviv solo pasó una noche; de allí tomó un bus hasta Polonia, lo que tomó 12 horas. “Mi familia ha podido estar tranquila ya que he podido comunicarme con ellos a través de Whatsapp, Instagram y Youtube”, mencionó.
La próxima semana espera poder llegar a Panamá. Por lo pronto, quiere descansar, lo que no ha hecho desde que estalló la ofensiva rusa a Ucrania. “Era horrible tener que estar saliendo a cada rato cuando sonaba la alarma de sirena a los refugios asignados”, añadió.
Más de 1.2 millones de refugiados huyeron de Ucrania hacia los países vecinos desde el inicio de la invasión y millones de otros se han convertido en desplazados internos, de acuerdo con el Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas.


