La ola de calor precoz que golpea el sur de Europa siguió marcando récords de temperatura en Francia y provocando incendios forestales en España, en un fenómeno que, en opinión de expertos, podría convertirse en la norma debido al cambio climático producido por las emisiones de gas de efecto invernadero.
En Francia, la casi totalidad del territorio se vio afectada, con varios departamentos de la fachada atlántica y del sudoeste en vigilancia roja y temperaturas que llegaron a superar los 42°C.
En Biarritz, una de las estaciones balnearias más codiciadas del suroeste, se registró un récord de 42.9ºC, indicó Météo-France.
En París los habitantes se volcaron a las fuentes de la ciudad, ya que está prohibido bañarse en el río Sena. Y en Burdeos, una ciudad del suroeste donde los termómetros llegaron a 40ºC, los museos, más frescos, eran gratuitos.
El viernes fueron batidos en Francia récords de calor para junio en al menos 11 municipios, entre ellos Carcasona (sur), donde se alcanzaron los 40.4°C.
Las autoridades tomaron medidas especiales en las residencias de ancianos, todavía marcadas por la mortal ola de calor de 2003, que dejó más de 15,000 muertos.
“Esta es la ola de calor más temprana registrada en Francia” desde 1947, declaró Matthieu Sorel, climatólogo de Météo-France, que insiste en que es un “marcador del cambio climático”.
A partir del sábado por la noche, podrían producirse tormentas en la fachada atlántica francesa, lo que permitirá un “retroceso progresivo” de la canícula, que quedaría circunscrita a la parte este, informó Météo-France.

