La Organización de Naciones Unidas (ONU) y Human Rights Watch (HRW) pidieron este lunes por separado al Gobierno chino que respete el derecho de manifestación de los ciudadanos que protestan contra las restricciones impuestas a nivel nacional para evitar la propagación de la covid-19.
El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, dijo en su rueda de prensa diaria que no pensaba pronunciarse sobre la política de China contra el covid, pero que en China, como en el resto del mundo, creen en “la importancia del derecho de la gente a concentrase pacíficamente, a asociarse y a manifestarse en paz”.
“Urgimos a las autoridades (chinas) a garantizar ese derecho”, dijo, sin más detalles.
Más explícito fue el comunicado emitido por la organización Human Rights Watch: “Las autoridades chinas no deberían reprimir las protestas, sino permitir que todos expresen pacíficamente sus puntos de vista”, aseguró la investigadora de HRW, Yaqiu Wang.
La ONG se hacía eco en una nota de varias protestas ocurridas el fin de semana en diferentes ciudades chinas, como Shangái, donde miles de personas se manifestaron entre gritos de: “Abajo el Partido Comunista” o “Abajo el presidente (chino) Xi Jinping”, entre otros, indicó HRW.
La indignación por la muerte de 10 personas en un edificio aparentemente confinado de la ciudad de Urumqi (noroeste) el pasado día 24, se transformó el domingo en vigilias y protestas inéditas en numerosas partes del país, como Pekín o la ya citada Shanghái.
Algunas grabaciones mostraron cómo cientos de personas marchaban por las calles de diferentes ciudades mientras mostraban hojas de papel en blanco que representaban su oposición a la censura.
HRW asegura que en videos que circulaban por las redes sociales se ve decenas de policías llegando a Shangái y otros lugares, para intentar dispersar a los manifestantes y en los que también aparecen agentes conduciendo a personas a furgones.
La ONG también denuncia que la Policía de Shangái esposó a un periodista del canal BBC que cubría las protestas y lo llevó a una comisaría donde fue golpeado.
“Si bien las protestas a pequeña escala por abusos concretos del Gobierno ocurren ocasionalmente en China, es extremadamente raro que las personas pidan públicamente que el presidente Xi Jinping renuncie o que se ponga fin al Gobierno del Partido Comunista”, apunta HRW.
Según la ONG, en los últimos años, las autoridades han endurecido la censura en Internet, han aumentado la implantación de tecnologías de vigilancia, han desmantelado grupos de la sociedad civil y detenido a numerosos activistas independientes, “lo que ha hecho que sea extremadamente difícil organizar protestas a gran escala”.
La cautela de Estados Unidos
En tanto, el Gobierno de Estados Unidos respondió con cautela a las manifestaciones que sacudieron este fin de semana las principales ciudades de China, aunque pidió que se respete el derecho de los ciudadanos de ese país a protestar pacíficamente y se mostró crítico con la política de “cero covid”.
“La gente debería tener derecho a reunirse y protestar pacíficamente contra las políticas, leyes o normas con las que están en desacuerdo. La Casa Blanca apoya el derecho a la protesta pacífica”, dijo John Kirby, uno de los portavoces de la Casa Blanca, al ser preguntado por el descontento en China en una rueda de prensa.
Las declaraciones de Kirby suponen la primera respuesta de Washington a las protestas en China, después de que hayan guardado silencio durante el fin de semana tanto el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, como su asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, y el secretario de Estado, Antony Blinken.
Kirby explicó que Biden está siguiendo de cerca y está “atento” al desarrollo de las manifestaciones.
