El número de ciudadanos panameños que fueron bloqueados mientras intentaban entrar a la Unión Europea (UE) a través de alguna de las fronteras de los 28 países que la integran alcanzó su nivel más bajo de los últimos años, a pesar del endurecimiento en la política migratoria del bloque europeo.
Según datos de la Agencia de Control de Fronteras de la UE (Frontex, por sus siglas en inglés), que recopila datos sobre el número de cruces fronterizos ilegales detectados en las fronteras exteriores, 27 panameños fueron impedidos de entrar a la Unión Europea desde enero y hasta noviembre de 2017.
Esta cifra supone una reducción a la mitad de los ciudadanos de Panamá retenidos en los confines de la UE en comparación con el año anterior. Los panameños a los que se les denegó la entrada en Europa en 2016 fueron 59.
Desde la Comisión Europea explican que la mayor parte de las retenciones se deben a que los documentos de identidad presentados a la Policía de Control de Fronteras no eran válidos o que carecían de la documentación adecuada que justificara el objeto y condiciones de estancia.
La onda creciente de migraciones hacia Europa y la amenaza del terrorismo provocó un refuerzo de las medidas para frenar la llegada de inmigrantes al continente. Solo en 2015 y 2016 más de 2.5 millones de personas solicitaron asilo en la Unión Europea y fueron detectados más de 2.3 millones de cruces ilegales de fronteras.
Además, la Organización Internacional para la Migración estimó que casi 3 mil personas murieron en el Mediterráneo en 2017 intentando alcanzar las costas europeas.
En el plano político, las deficiencias del sistema migratorio europeo han provocado una ola de reivindicaciones populistas por parte de los partidos de extrema derecha, que exigían un control de fronteras más exhaustivo y menos servicios sociales para ayudar a los inmigrantes.
