Europa superó este jueves los 3 millones de contagios registrados y América Latina atravesó la barrera de los 4 millones, la mitad de ellos en Brasil, donde la pandemia no logra controlarse y en 24 horas se contabilizaron casi 68 mil nuevos casos.
En total, el nuevo coronavirus ha matado al menos a 627 mil personas desde que surgió a finales del año pasado en China, y ha provocado más de 15 millones de contagios en todo el mundo.
Estas cifras oficiales son una bofetada diaria, pero líderes gubernamentales y ciudadanos son conscientes de que los números reales de contagios y decesos son sin duda todavía más graves.
El uso obligatorio de las mascarillas, las restricciones de movimiento reimpuestas ante los rebrotes, los avances hacia una vacuna o tratamiento eficaz, las previsiones más o menos alentadoras y como telón de fondo los balances que no dejan de agravarse, se han convertido en el día a día del planeta.
La pandemia “se propaga ahora a un ritmo de más de 1.5 millones de nuevos casos por semana, especialmente en los países en desarrollo donde siete de cada 10 trabajadores viven gracias a los mercados informales y no pueden ganar dinero si se quedan en sus casas”, según la ONU.
A ellos se suma el impacto económico de la pandemia, que ha sumido en la recesión a buena parte del mundo y está provocando quiebras de empresas, desempleo y un preocupante aumento de la pobreza.
La ONU estimó este jueves que es "urgente" dar un ingreso mínimo temporal a los más pobres del mundo para frenar los efectos de la pandemia.
Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), unos 199 mil millones de dólares por mes podrían “proveer un ingreso mínimo garantizado durante seis meses a las 2 mil 700 millones de personas que viven por debajo o justo por encima del umbral de pobreza en 132 países en desarrollo”.

