El pasaporte sanitario será obligatorio en Italia desde el viernes para todos los trabajadores del sector público y privado, una medida que quiere estimular la campaña de vacunación y que choca con las críticas de millones de empleados.
Italia, el primer país europeo afectado por la pandemia del nuevo coronavirus en febrero de 2020, pagó un alto precio con más de 130 mil muertes.
Tras el año negro la campaña de vacunación inició en diciembre y ahora más del 80% de las personas mayores de 12 años están completamente vacunadas (85% si se suman aquellas con la primera dosis).
La vacuna es obligatoria para el personal sanitario y el llamado “pasaporte Covid” es exigido a los profesores.
Pero para el gobierno liderado por Mario Draghi, esas medidas no son suficientes para garantizar un nivel de inmunidad alto y prevenir nuevos brotes que podrían afectar la actividad económica, como ocurrió en 2020 y principios de 2021.
Para incentivar la vacunación, el gobierno anunció hace un mes, con el apoyo de los partidos de la coalición, la obligación de presentar el pasaporte Covid a partir del 15 de octubre para acceder a los lugares de trabajo.
Los empleados que se nieguen a cumplir la medida se arriesgan a que les suspenda el pago del salario y a recibir una multa si acceden al lugar de trabajo sin el valioso documento.
Tampoco pueden optar por trabajar desde la casa. Por su parte, los empleadores que eviten controlar también se enfrentan a multas.
Introducido en agosto para acceder a trenes, museos y restaurantes, entre otros, el pasaporte sanitario incluye un certificado de vacunación o una prueba de recuperación después de haber contraído el covid-19 o una prueba negativa realizada en las últimas 48 horas.

