El presidente de Perú, Pedro Castillo, dijo ayer sábado que tiende la mano a las fuerzas políticas del Congreso “por última vez”, antes de verse obligado a hacer una cruzada nacional para “defender la democracia”.
“Estoy dispuesto a que hagamos un esfuerzo. Tiendo la mano por última vez, para que todas estas fuerzas políticas agendemos un consenso por la democracia”, advirtió Castillo en un discurso.
“Desde aquí exhorto al pueblo peruano que, de seguir soportando [cuestionamientos], luego de un año, en el marco del respeto a la democracia, voy a sentirme obligado a hacer una cruzada nacional junto con el pueblo peruano, para defender la democracia”, indicó.
El mandatario calificó de “golpistas” a los congresistas de oposición que buscan su vacancia.
“Seguimos batallando con esas fuerzas políticas que se han convertido en golpistas de la democracia del país. Esas fuerzas golpistas que no tienen el valor y coraje de pedir una vacancia en una plaza del pueblo, si no lo hacen desde su curul” en el Congreso, agregó.
“No me pueden doblegar, no pueden crear fantasmas de corrupción”, señaló.
El Congreso, dominado por la derecha, se negó el pasado jueves a autorizar a Castillo a salir del país para asistir a la investidura de Gustavo Petro este domingo. Es la primera vez en las últimas tres décadas que un jefe de Estado peruano ve frustrada una misión oficial.
Los congresistas alegaron que el presidente enfrenta cinco investigaciones fiscales por presunta corrupción, una situación inédita para un mandatario en ejercicio.

