La princesa de los migrantes, una bebé nigeriana nacida en mayo a bordo de un barco de la Marina italiana se ha convertido en un símbolo de esperanza para quienes cruzan el Mediterráneo en busca de una vida mejor en Europa. Mientras la prensa internacional se emocionaba con el nacimiento en Londres de la princesa Carlota, la foto de otra recién nacida se coló en las primeras páginas de los periódicos.
En ella se podía ver a la pequeña Francesca Marina envuelta en una gasa rosa, durmiendo con un puño cerrado junto a su carita.
No podía dar a luz en Libia", explicó a la AFP. En la lancha neumática, sintió las primeras contracciones. "Fue muy difícil. Había mucha gente, íbamos muy apretados y los dolores eran muy fuertes", recuerda. Los migrantes fueron socorridos durante la noche después de haber errado durante ocho horas por la patrullera "Bettica", donde nació la pequeña Francesca Marina.
El nombre es un homenaje al papa Francisco y a sus socorristas. Stephanie no recuerda gran cosa de aquel día. Perdió el conocimiento rápidamente y ya no lo recuperó hasta estar en el hospital, donde fue trasladada en helicóptero.
La administración italiana tampoco se dio cuenta de nada. El comandante del "Bettica" anotó el nacimiento en el registro del barco, pero ni la capitanería del puerto de amarre ni los servicios médicos pensaron en inscribirla en el registro civil, lo que desencadenó una larga odisea burocrática.
Cuando la madre y su pequeña llegaron al centro de acogida donde residen actualmente en Sicilia, su expediente estaba casi vacío, explicó su director Antonio La Monica.

Se necesitaron varios meses de llamadas telefónicas y algunos artículos en la prensa para desbloquear la situación, pero finalmente Francesca recibió su número de identificación fiscal, sin el cual todas las puertas permanecen cerradas en Italia.
Oficialmente, el "Bettica" es territorio italiano, pero como en Italia no hay derecho de suelo, la pequeña sigue siendo por el momento nigeriana como su madre.
"Esta princesa de los migrantes es un símbolo para todos, y un nacimiento durante un viaje es especial", dijo La Monica."
La historia de Francesca es una historia típicamente italiana, una historia de grandes corazones, donde la acogida superó todas las expectativas. Pero en cada etapa del camino faltó algo", agregó. "Somos muy buenos para recibir pero tenemos que ser mejor para integrar", insistió.
El centro que dirige acoge a unas 15 de mujeres, casi todas nigerianas, que matan el tiempo jugando con sus teléfonos móviles, conversando o peinándose unas a otras mientras esperan que se tramiten sus solicitudes de asilo.
