Más de 20 niños han perdido movilidad en sus piernas después de haber recibido diferentes inyecciones en un centro médico rural del condado de Busia, en el oeste de Kenia, lo que podría haber sido causado por unos medicamentos caducados o mal suministrados, informaron este jueves los medios locales.
Los padres de 24 niños, todos ellos tratados en el mismo centro local, denunciaron ante el Gobernador del condado el daño que han sufrido los pequeños, cuyas extremidades han quedado muy debilitadas y en algunos casos han perdido la movilidad.
"Mi hijo de siete años tenía malaria y le inyectaron un medicamento. Minutos después, no podía andar. Ahora la situación ha empeorado y no puede mover sus extremidades", cuenta al diario Daily Nation Annete Osiya, una de las madres.
Otro caso es el de una niña de seis años que, desde que le inyectaron un medicamento para calmar la fiebre, ya no puede mantenerse de pie por sí misma y llora constantemente de dolor, explica su padre.
Las primeras hipótesis apuntan a que los medicamentos inyectados podrían estar caducados o que fueron suministraron en el lugar equivocado, provocando lesiones en el sistema nervioso que han afectado a su movilidad.
Los niños ya han sido trasladados a un hospital de Busia para recibir tratamiento de rehabilitación, y los médicos se han mostrado optimistas al asegurar que muchos de ellos podrán volver a andar en unos meses.
De momento, ya se ha iniciado una investigación para clarificar lo sucedido, aunque las autoridades sanitarias kenianas no han querido pronunciarse al respecto.
Un grupo de doctores fue enviado al centro médico para investigar estos casos, pero tuvo que abandonar el pueblo tras sufrir amenazas de los vecinos, que se encuentran indignados por lo sucedido, según el rotativo.
Por su parte, el centro médico dijo que los daños que sufren los pequeños son "un problema hereditario".
