Una semana después de la operación militar estadounidense sobre Caracas y distintas zonas vecinas, en el principal instituto científico de Venezuela, que alberga el que fue uno de los primeros reactores nucleares de América Latina, los destrozos aún no han sido cuantificados, mientras continúan las labores de limpieza y remoción de escombros, incluso de piezas de los misiles, según constató EFE.
Ventanales rotos, techos caídos y huecos en paredes, además de instalaciones completamente destruidas, son algunos de los daños que, de acuerdo a autoridades, dejaron dos misiles que cayeron en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) en medio de los ataques durante los que fueron capturados el mandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Las actividades en el lugar, que se reiniciarían el pasado 5 de enero después de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, han sido postergadas para el próximo 19.
Junto con las afectaciones materiales, varios científicos de IVIC, encabezados por su director, Alberto Quintero, lamentan también lo que consideran un daño moral y un golpe contra la ciencia y la tecnología del país.
Quintero, viceministro de Aplicación del Conocimiento Científico, dijo a EFE que hubo daños en la red eléctrica, lo que afectó la distribución del servicio a al menos la mitad de los 24 centros de investigación del IVIC -donde trabajan casi 1,800 personas- y el sistema de bombeo de agua.
El Centro de Matemática del IVIC, donde se ubica también la Universidad Nacional de las Ciencias, quedó destruido.

Además, señaló Quintero, resultaron afectados el Centro de Física y el de Química, donde, explicó, se procesan análisis “necesarios para la explotación y la refinación” de petróleo, cuya industria representa el principal motor económico del país suramericano.
En ese sentido, el funcionario advirtió que la medición de los daños no solo incluye la infraestructura -que describió como “bastante considerable”-, sino también su “repercusión en las actividades del país”.
“Podemos decir cuántos edificios (afectados) hay, cuántos vidrios rotos, cuántas paredes derrumbadas, cuánta electricidad perdimos y todo eso, pero cuando uno empieza a analizar la situación, se da cuenta de que es mucho más complejo, de todo lo que se deja de hacer y, sobre todo, todo lo que perjudica a nuestro país”, expresó.
El director de la Unidad de Terapia Celular, José Cardiel, mencionó a EFE, por ejemplo, que se “ha afectado el inicio de las actividades” del IVIC y del Centro de Medicina Regenerativa que, aseguró, tenía planificadas “curaciones” con células madre en niños, fundamentalmente, con malformaciones de hueso.
Por su parte, Noemí Chacón, jefa del Centro de Ecología, opinó que se causó “daños no solo en la infraestructura sino también en el quehacer científico diario” del país.
“Hemos sido blanco de una agresión militar. (...) El daño moral es uno de los más fuertes que nos ha causado, sentir tanta vulnerabilidad frente a un ataque como el que acabamos de recibir”, admitió a EFE.
Según el Gobierno encargado, encabezado por Delcy Rodríguez, unas cien personas, tanto civiles como militares, fallecieron durante los ataques.
La titular de Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, ha dicho que se trata de un “acto de agresión imperial sin precedentes contra el pueblo de Venezuela, en la que se ha atacado la infraestructura civil y científica”.

