El jefe negociador del Gobierno en el diálogo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Humberto de la Calle, salió al paso de la polémica que se ha generado tras unas declaraciones del presidente Juan Manuel Santos, revista Semana, en las que se refirió a una de las opciones para implementar aquellos acuerdos que requieran una reforma constitucional.
En una rueda de prensa ofrecida hoy, 18 de agosto de 2015, De la Calle, comenzó por señalar que es necesario diferenciar entre dos temas distintos: la aplicación o creación de mecanismos que permitan a la ciudadanía expresar su apoyo o rechazo a los acuerdos a los que podrían llegar en La Habana, y la adopción de herramientas que permitan, a la vez, implementar de manera eficaz, en el marco de la Constitución, las reformas que se lleguen a pactar.
"Son dos cosas distintas: refrendación por un lado, e implementación por otro", remarcó el negociador estatal. Y agregó que el llamado congresito es apenas una de las opciones dentro de los varios mecanismos posibles de implementación de los acuerdos.
Las palabras de De la Calle son consistentes con las declaraciones que dio el mandatario y que leyó textualmente el pasado 13 de agosto durante una entrevista con la emisora RCN para afrontar la situación que se generó en el país.
Usted ha dicho que no habrá constituyente pero ¿no será necesaria para poner en marcha algunos aspectos puntuales de lo que se acuerde en La Habana y que necesitan reforma constitucional?, preguntó Semana.
"Se puede hacer por un acto legislativo que de pronto podría también crear una especie de congresito que le dé desarrollo a alguna de las decisiones de los acuerdos", respondió Santos.
¿Una comisión del Congreso o un ente aparte?, repreguntó la revista.
"Puede ser una combinación de los dos, pero hasta ahora es apenas una idea en abstracto y cualquier cosa que yo diga puede ser tomada en mi contra, porque estas decisiones deben ser acordadas y no pueden ser acordadas, tengo que ser prudente", contestó.
Esas declaraciones generaron un revuelo según los medios locales colombianos, al punto de que congresistas empezaron a señalar que el presidente quería sustituir al Congreso. El tema tomó tal tono, que una propuesta surgió por parte del presidente de la Comisión de Paz del Congreso, Roy Barreras, quien apostó a impulsar una iniciativa para crear una comisión legislativa especial mixta que implemente los acuerdos. Según RCN, Barreras explicó que la idea es tramitar una reforma constitucional que autorice la creación de esta figura que disiparía las dudas sobre una supuesta revocatoria de los congresistas y no afectaría la refrendación popular de lo negociado en La Habana.
En entrevista con RCN, el mandatario respondió a las especulaciones que generaron sus declaraciones, las cuales atribuyó a "una persona sin oficio, de pronto malévola". "Si usted lee, las respuestas que yo di son claras y precisas. Aquí nadie está hablando de hacer algo para sustituir el Congreso. Es el propio Congreso el que eventualmente tendrá que decidir cómo se hace el desarrollo de lo que se acuerde en La Habana, que requiera una reforma constitucional", aseguró Santos a la emisora.
Según los medios colombianos el revuelo se originó porque el término congresito evoca el fantasma del órgano legislativo transitorio creado por la constituyente de 1991 después de que el Congreso había sido revocado.
EL CONGRESITO ES UN MECANISMO MÁS
Durante la rueda de prensa de hoy, De la Calle aseguró que el llamado congresito es apenas una de las opciones dentro de los varios mecanismos posibles de implementación y aseguró que cuando el presidente de la República se refirió a él, no se refería ni a la revocatoria del Congreso ni a la derogación arbitraria de los procedimientos constitucionales vigentes.
"Dentro de las múltiples, múltiples posibilidades para la adopción, por las vías constitucionales, de mecanismos innovadores que logren eficacia en las decisiones que se tomen como producto de los acuerdos de La Habana y el cumplimiento a la palabra empeñada, no es exótico, ni arbitrario que el mismo Congreso, utilizando los mecanismos vigentes, contribuya a la creación de métodos nuevos, métodos rápidos, expeditos, para convertir en normas vinculantes, obligatorias, las decisiones que se convengan", argumentó.
Destacó que un acuerdo de fin del conflicto es también una enorme posibilidad de impulsar cambios positivos para Colombia y que esos cambios implican reformas de diversa índole. "Habrá necesidad de expedir normas nuevas, reformar otras. Lo importante es que tanto el presidente, como yo mismo, como la delegación, hemos prometido que los cambios corresponden a los lineamientos de un estado de derecho y que no violan los elementos esenciales de la democracia. Eso lo hemos prometido y cumplido, pero lo que sí resulta incomprensible es que algunos digan ahora que si hay que reformar la Constitución es porque estamos violando la Constitución... Lo acordado debe ser convertido en realidad y si se necesitan reformas constitucionales para ello pues sencillamente hay que hacerlas, por los métodos legítimos, por los métodos constitucionales", apuntó.
Lo que se discute
En cuanto al tema de la refrendación, el negociador de la paz indicó que en la Constitución hay diversos procedimientos que podrían utilizarse para permitir la expresión ciudadana sobre lo acordado y enumeró el plebiscito, la consulta popular y el referendo; y precisó que las FARC han agregado a ese elenco una Asamblea Constituyente. "El Presidente ha ofrecido que los acuerdos logrados en La Habana se someterán a algún tipo de refrendación por parte del pueblo colombiano y así será", afirmó.
¿Cómo hacer eso? preguntó De la Calle. Y respondió que eso es precisamente lo que desde el Gobierno están estudiando y lo que aún falta por acordar en la mesa de conversaciones. "Sencillamente digamos que es plenamente legítimo y además es un ejercicio que contribuye a la transparencia democrática que el Presidente le cuente a los colombianos que estamos examinando distintas posibilidades. Un Gobierno responsable debe examinar distintas vías en un obvio ejercicio de reflexión y de planificación del futuro. Lo que sería realmente reprochable es que el Gobierno no estuviera pensando en estos temas", argumentó en una declaración que duró 9:39 minutos y que fue colgada en el sitio web de la Presidencia de Colombia.
Reiteramos que estas u otras herramientas probables deben ser discutidas con las FARC -expresó De la Calle- dentro del propósito de abrir las puertas a formas inéditas de expresión de la voluntad política de los colombianos.
El funcionario dijo comprender que ante la complejidad del tema se puedan dar lugar a interpretaciones diversas y reconoció que en una democracia lo aconsejable y conveniente es que haya reflexiones sobre lo sucede en el país. Sin embargo, pidió a la población examinar rigurosamente las manifestaciones hechas por el Presidente y por él durante el tiempo que llevan negociando la paz, para que vean que "el Gobierno jamás se ha apartado de la refrendación, por alguna vía, la que se escoja, y que jamás ha dicho que este o aquel es el mecanismo único".
Concluyó diciendo que está seguro de que un examen cuidadoso demostrará que no ha habido una sola incoherencia en los anuncios del Gobierno en esta materia y exhortó a los colombianos a una discusión serena y razonada sobre estos temas que son cruciales para la paz en Colombia.
Durante la participación del presidente Santos en RCN, explicó que los acuerdos van a necesitar un desarrollo y que es muy posible que se requiera alguna reforma constitucional porque el marco jurídico para la paz no contempla todos los puntos que posiblemente se acuerden en La Habana. Alegó que esa reforma se puede hacer por tres caminos: "una constituyente, que la tenemos descartada, no nos parece que sea conveniente; un referendo que no nos parece que sea conveniente; tendría que ser por un acto legislativo del propio Congreso y ese acto legislativo puede determinar que apenas se apruebe se pueda crear un mecanismo, una comisión del propio Congreso, una especie de comisión especial legislativa, un órgano legislativo especial, creada por el propio Congreso, donde pueden estar los propios congresistas" y que también incluiría a delegados de las FARC.
