La derecha conservadora estadounidense acogió con satisfacción este viernes 24 de junio la sentencia de la Corte Suprema que “tira al basurero de la historia” el derecho al aborto, mientras los progresistas y varias organizaciones sociales prometieron seguir “luchando” para defenderlo.
En un discurso televisado, el presidente Joe Biden lamentó un “día triste” para Estados Unidos y calificó la decisión de “trágico error” como resultado de la “ideología extremista”.
El expresidente Donald Trump dijo por el contrario a Fox News que el fallo fue la “voluntad de Dios”, mientras quien fuera su vicepresidente Mike Pence celebró que la famosa sentencia que garantizó el derecho al aborto durante casi 50 años haya sido “tirada al basurero de la historia”.
La Campaña ProVida también se refirió a “un día trascendental para los derechos humanos”.
En un giro histórico, la Corte Suprema de Estados Unidos enterró la sentencia que garantizaba el derecho a abortar.
La decisión no no ilegaliza la interrupción voluntaria del embarazo, sino que devuelve al país a la situación vigente antes de la emblemática sentencia “Roe v. Wade” de 1973, cuando cada estado era libre de autorizarla o no.
Varios estados ya anunciaron la prohibición del aborto en su territorio.
“Este es un día monumental para la santidad de la vida”, dijo el fiscal general de Misuri, Eric Schmitt, en un tuit acompañado de una imagen que lo muestra ratificando un texto que “realmente” pone fin al aborto en este conservador estado central.
Mientras los mandatarios regionales anunciaron este viernes acciones legales y envío de recursos destinados a que la salud reproductiva sea accesible a las mujeres de cualquier región del país dentro de sus estados
A nivel internacional, Canadá y Reino Unido, dos de los aliados más cercanos de Estados Unidos, deploraron la decisión de la Corte Suprema.
“Las noticias de Estados Unidos son horribles. Mi corazón está con los millones de mujeres estadounidenses que perderán su derecho legal al aborto”, tuiteó el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.
El primer ministro británico, Boris Johnson, lamentó a su vez el “gran paso atrás” que se produjo.
Durante su discurso, Joe Biden lamentó que Estados Unidos fuera una “excepción” en el mundo.

