El 11 de septiembre de 2001, entre las 8:46 a.m. y las 10:03 a.m., la historia de Estados Unidos y del mundo cambió. En esas horas, cuatro aviones comerciales fueron secuestrados por integrantes de una red terrorista y utilizados en ataques que dejaron cerca de 3,000 muertos, A partir de entonces cambiaron la seguridad, la política exterior y la lucha contra el terrorismo.
Veinticinco años después, las imágenes de las Torres Gemelas en llamas y su posterior derrumbe, con el transcurso de las horas, permanecen en la memoria del mundo. Para las nuevas generaciones, el 11-S ya es un acontecimiento histórico que conocen por sus familias, las escuelas y los libros.
Las consecuencias de los ataques se extendieron durante décadas y todavía hay heridas abiertas, preguntas sin resolver y documentos que apenas ahora salen a la luz.

Un mundo más vigilado
Uno de los cambios más visibles después del 11-S fue la transformación de los sistemas de seguridad. Los controles en los aeropuertos se hicieron más estrictos, la vigilancia aumentó y se ampliaron las facultades de los gobiernos para combatir el terrorismo.
La privacidad también entró en el debate. La necesidad de prevenir nuevos ataques llevó a Estados Unidos y a otros países a adoptar medidas que cambiaron la relación entre seguridad, vigilancia y derechos individuales.
El impacto fue más allá de la frontera de Estados Unidos. El terrorismo pasó a ocupar un lugar central en la agenda internacional y la política exterior de Estados Unidos cambió profundamente.
Las guerras que siguieron
Los atentados pusieron a Al Qaeda en el centro de la atención mundial. La organización, fundada a finales de la década de 1980, tenía entonces un liderazgo centralizado bajo Osama bin Laden y contaba con un santuario en Afganistán, protegido por los talibanes.
Estados Unidos respondió con una ofensiva militar en Afganistán, cuyo objetivo era desmantelar a Al Qaeda y capturar a su líder. La llamada guerra contra el terrorismo se convirtió en uno de los principales ejes de la política exterior estadounidense durante los años siguientes.
Casi una década después, el 1 de mayo de 2011, el entonces presidente Barack Obama anunció la muerte de Osama bin Laden en una operación militar estadounidense en Pakistán.
El ataque que lo cambió todo
Fueron dos aviones comerciales secuestrados por integrantes de Al Qaeda los que se estrellaron contra las Torres Gemelas, mientras otros dos impactaron contra el Pentágono y en un campo en Pensilvania, provocando el derrumbe de las torres, la muerte de unas 3,000 personas y una profunda transformación en las dinámicas sociales y geopolíticas del mundo. El primer impacto fue a las 8:46 a. m.

Pero después, a las 9:27 a. m., cinco secuestradores estrellan un avión de American Airlines contra el Pentágono. El vuelo 77 cubría la ruta Washington-Los Ángeles con 53 pasajeros y 6 tripulantes a bordo.
Cerca de las 10 a. m., un vuelo de United Airlines de Newark a San Francisco se estrella en “Shanksvill (Pennsilvania), con 33 pasajeros y 7 tripulantes. Las investigaciones determinaron que el objetivo de los terroristas era el Capitolio.

Nueva York reconstruyó su horizonte
Los atentados del 11-S también cambiaron para siempre la vida en el bajo Manhattan. Las Torres Gemelas desaparecieron y, con ellas, uno de los símbolos más reconocibles del horizonte de Nueva York.
En el lugar donde estuvieron las torres gemelas surgieron nuevos edificios, espacios públicos y un memorial dedicado a las víctimas. La Zona Cero se convirtió en un lugar de memoria para millones de personas.
Pero detrás de la reconstrucción física quedó otra historia: la de quienes estuvieron allí y tuvieron que enfrentar las consecuencias del ataque mucho después de que desaparecieran los escombros.

Para los sobrevivientes, el 11-S no terminó
Peter Bitwinski trabajaba en el piso 69 de la Torre Norte del World Trade Center cuando ocurrió el primer impacto.
“El avión impactó detrás de mí y me tiró sobre mi escritorio. Los siguientes uno o dos minutos fueron los más largos de mi vida, con el edificio moviéndose violentamente”, recuerda Bitwinski en una entrevista con EFE.
Como en su piso no había fuego, logró salir de la estructura junto con otros trabajadores. El grupo ayudó a un compañero con parálisis a bajar del edificio. Salieron a West Street a las 10:15 a.m. La Torre Norte se derrumbó 13 minutos después.
Entre seguridad y revelaciones
Su historia es también parte de la otra consecuencia del 11-S: la que enfrentaron sobrevivientes, bomberos, policías, trabajadores de rescate y otras personas expuestas a las condiciones de la Zona Cero.

El aniversario llega ahora acompañado de nuevas revelaciones. En Nueva York fueron divulgadas más de 170,000 páginas de documentos municipales relacionados con la calidad del aire y los riesgos para la salud después de los atentados.
El alcalde de Nueva York, Zohran Kwame Mamdani, anunció a inicios de esta semana la publicación de los documentos y el fin de dos demandas presentadas por la organización 9/11 Health Watch.
Durante años, sobrevivientes, socorristas, familiares de víctimas y funcionarios electos habían reclamado acceso a esa información.
“Lo mínimo que nuestra ciudad les debe a las familias, los sobrevivientes y los socorristas cuyas vidas cambiaron para siempre el 11 de septiembre es transparencia y rendición de cuentas”, dijo Mamdani.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que su país empleará “todo su poder” para impedir que vuelva a producirse un ataque como los atentados del 11 de septiembre de 2001.
“Nadie podría siquiera imaginar que algo así pueda volver a suceder, y vamos a usar todo nuestro poder para asegurarnos de que no ocurra”, declaró Trump durante un acto conmemorativo por el 25 aniversario del 11S frente a la Casa Blanca.

Con información de la agencia EFE, el portal New York City.

