4 razones para apostar por el "Open Knowledge"

Muy pocos pensaban que llegaría un momento en el que las administraciones públicas y universidades pondrían tanta información a disposición del público de manera gratuita.

Pocos pensaban hace veinte años que algún día estaría prohibido fumar en los aviones, y sin embargo así es. Unas cuantas leyes y un gran cambio cultural han hecho que fumar quede ya solo para las series de televisión como Mad Men.

Algo parecido nos pasa hoy con el acceso a la información. Muy pocos pensaban que llegaría un momento en el que las administraciones públicas y universidades pondrían tanta información a disposición del público de manera gratuita. El cambio está claro, y si no vean cómo el concepto de “open” se extiende ya al mundo educativo, académico, empresarial y gubernamental, por mencionar algunos. Se están produciendo importantes cambios regulatorios y culturales que afectan a la manera en que usamos y generamos la información.

El mundo está cambiando y aquí les dejo cuatro ideas por las que creo que debemos apostar por el Open Knowledge.

La ciencia lo cree

La expansión del conocimiento abierto recibió un impulso definitivo en 2003, con la firma de la Declaración de Berlin en una conferencia histórica organizada por la Sociedad Max Planck que reclamaba que todo el conocimiento científico estuviera a disposición de todos. Después de diez años han conseguido el apoyo de 451 organizaciones en todo el mundo y han avanzado mucho, aunque reconocen que aún queda para conseguir que el 90% de las publicaciones científicas sean publicadas de acceso abierto (Open Access). Últimamente, los ejemplos de Jack Andraka y del premio nobel de medicina, Randy Schekman, han dado un fuerte espaldarazo al open access.

 Los gobiernos lo promueven

Según la plataforma Data.gov, 45 países cuentan ya con plataformas de datos abiertos. Entre todas, según McKinsey, dan acceso a más de un millón de bases de datos y sobre ellas se han construido ya más de cien mil aplicaciones construidas en distintas partes del globo. El World Wide Web Foundation Index muestra un balance desigual entre los países de la Región, pero es alentador el ejemplo de países como México y Chile, que aparecen a la cabeza del ránking.

 Las empresas invierten

En un principio la cuestión de lo abierto se interpretó como un tema de transparencia, pero el último informe de McKinsey afirma que el conocimiento abierto representa una oportunidad de unos 3 billones de dólares y una reducción potencial de emisiones equivalentes de 3.000 millones de metros cúbicos de dióxido de carbono. Para tener una muestra más tangible, puede revisar la página Open Data 500, donde se listan 500 compañías en EEUU que están usando datos abiertos.

Es útil para los ciudadanos

Gracias a iniciativas como Open Data Latinoamerica o Desarrollando América Latina, estamos viendo ejemplos de cómo el uso de esa información puede crear soluciones para la Región y servir al ciudadano de a pie. En 2012, Open Data Latino América premió a Lima, la ciudad habla, que permite el monitoreo constante del medio ambiente en la ciudad; y a Codeando México, una plataforma que trata de impulsar la innovación cívica para abrir datos en México.

El avance de la cultura “open” es imparable y representa una gran oportunidad para América Latina y el Caribe. Apostar por el conocimiento abierto no es solo una cuestión de transparencia, es una manera de contribuir al desarrollo generando valor y externalidades positivas para cualquier población, por pequeña que sea. Los números indican que la tendencia tiene pocas posibilidades de retroceder, y dentro de poco nos parecerá tan raro que una institución pública no haga públicos sus datos, como lo es ahora la posibilidad de fumar en un avión.

¿Se le ocurren otras razones para apostar por el Open Knowledge?

Esta columna fue originalmente publicada por Antonio Moneo, en el blog Estamos abiertos al público del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El mundo está cambiando y aquí les dejo cuatro ideas por las que creo que debemos apostar por el Open Knowledge.

La ciencia lo cree

La expansión del conocimiento abierto recibió un impulso definitivo en 2003, con la firma de la Declaración de Berlin en una conferencia histórica organizada por la Sociedad Max Planck que reclamaba que todo el conocimiento científico estuviera a disposición de todos. Después de diez años han conseguido el apoyo de 451 organizaciones en todo el mundo y han avanzado mucho, aunque reconocen que aún queda para conseguir que el 90% de las publicaciones científicas sean publicadas de acceso abierto (Open Access). Últimamente, los ejemplos de Jack Andraka y del premio nobel de medicina, Randy Schekman, han dado un fuerte espaldarazo al open access.

 Los gobiernos lo promueven

Según la plataforma Data.gov, 45 países cuentan ya con plataformas de datos abiertos. Entre todas, según McKinsey, dan acceso a más de un millón de bases de datos y sobre ellas se han construido ya más de cien mil aplicaciones construidas en distintas partes del globo. El World Wide Web Foundation Index muestra un balance desigual entre los países de la Región, pero es alentador el ejemplo de países como México y Chile, que aparecen a la cabeza del ránking.

 Las empresas invierten

En un principio la cuestión de lo abierto se interpretó como un tema de transparencia, pero el último informe de McKinsey afirma que el conocimiento abierto representa una oportunidad de unos 3 billones de dólares y una reducción potencial de emisiones equivalentes de 3.000 millones de metros cúbicos de dióxido de carbono. Para tener una muestra más tangible, puede revisar la página Open Data 500, donde se listan 500 compañías en EEUU que están usando datos abiertos.

Es útil para los ciudadanos

Gracias a iniciativas como Open Data Latinoamerica o Desarrollando América Latina, estamos viendo ejemplos de cómo el uso de esa información puede crear soluciones para la Región y servir al ciudadano de a pie. En 2012, Open Data Latino América premió a Lima, la ciudad habla, que permite el monitoreo constante del medio ambiente en la ciudad; y a Codeando México, una plataforma que trata de impulsar la innovación cívica para abrir datos en México.

El avance de la cultura “open” es imparable y representa una gran oportunidad para América Latina y el Caribe. Apostar por el conocimiento abierto no es solo una cuestión de transparencia, es una manera de contribuir al desarrollo generando valor y externalidades positivas para cualquier población, por pequeña que sea. Los números indican que la tendencia tiene pocas posibilidades de retroceder, y dentro de poco nos parecerá tan raro que una institución pública no haga públicos sus datos, como lo es ahora la posibilidad de fumar en un avión.

¿Se le ocurren otras razones para apostar por el Open Knowledge?

Esta columna fue originalmente publicada por Antonio Moneo, en el blog Estamos abiertos al público del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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