Río de Janeiro vuelve a la playa en una reapertura ‘precoz’

Río de Janeiro vuelve a la playa en una reapertura ‘precoz’

Los habitantes de Río de Janeiro empezaron a regresar a las playas este martes 2 de junio, en la fase inicial de un proceso de desconfinamiento y reapertura económica que algunos especialistas consideran precipitado, puesto que la curva de casos de coronavirus continúa en aumento.

“En la situación actual, relajar las medidas es echar gasolina a la hoguera”, advierte Rafael Galliez, infectólogo de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ), entrevistado por AFP.

Salvo bloqueos puntuales en algunos barrios, la “cidade maravilhosa” no llegó a imponer cuarentenas estrictas. El confinamiento se limitó al cierre de restaurantes, bares y comercios no esenciales, con control policial en las playas.

El plan de apertura gradual anunciado por la Alcaldía entró en su primera fase este martes, cuando numerosos surfistas y nadadores volvieron al agua en las icónicas playas de Copacabana e Ipanema.

Aunque en el papel las nuevas medidas prohíben permanecer en la arena, varios bañistas tomaban sol sobre sus pareos en la playa de Copacabana mientras otros disfrutaban de un baño en el mar.

En Ipanema, una treintena de surfistas se juntaron desde el alba para aprovechar las grandes olas.

“Hacía 70 días que no me sumergía en el agua salada, me hacía mucha falta. Aproveché para agarrar unas buenas olas”, cuenta el jubilado César Calmon al salir del agua en Arpoador, una región de Ipanema donde se forman las mejores olas de la ciudad.

“Vine en bicicleta y de máscara, creo que aquí en el agua no hay riesgo, no es como ir a una tienda”, agrega.

Diego, un surfista más joven de Leme, en un extremo de Copacabana, nunca dejó de ir a la playa pese a las restricciones.

Entraba al mar hacia las 7:00 a.m. y surfeaba durante una hora, hasta la llegada de los policías que con grandes gestos le indicaban que debía salir.

“Por fin, ahora podemos venir sin problemas”, dijo.

El decreto municipal permite las actividades deportivas en la avenida costanera, algo que nunca había sido interrumpido en la práctica por quienes corren, caminan o andan en bicicleta a diario junto al Atlántico.


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