Conservador y derechista, el candidato Rodrigo Chaves entró a la política costarricense como un bólido. A alta velocidad ha eludido cuestionamientos de acoso sexual y se acerca a la meta: la presidencia de Costa Rica.
Con una agrupación totalmente nueva, Partido Progreso Social Democrático (PPSD), y siendo tenuemente recordado por sus 180 días como ministro de Hacienda entre 2019 y 2020, su nombre no estaba en el radar de muchos.
Pero con un discurso en pro de la recuperación económica y una actitud altamente confrontativa bajo el lema “Me como la bronca” (NDR: asumo la pelea), superó una primera ronda electoral con 25 candidatos y hoy lidera las encuestas para el balotaje del 3 de abril, ante el expresidente José María Figueres.
“Vamos ganando (...). Subimos la montaña, sin recursos, con los medios en contra, con mentiras, con insultos y con infamias. Pero ustedes dijeron ‘nos comemos la bronca’ por nuestra patria”, le gritó a unos 250 de sus partidarios, en el cierre de campaña, el 25 de marzo.
Chaves, economista de 60 años y con una carrera de más de 30 en el Banco Mundial, ha aparecido liderando todas las encuestas del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la UCR (CIEP), siempre con más de 40% de la intención de voto y al menos tres puntos porcentuales más que su rival.
“Tenemos más de 25 años de una crisis económica constante y moral y tenemos una esperanza de que sea don Rodrigo el que nos llegue a ayudar en esta situación tan difícil”, consideró Rolando Gutiérrez, un técnico automotor de 58 años.
Con base en su experiencia laboral, así como en su doctorado en Economía de la Universidad Estatal de Ohio y Harvard, Chaves confía darle un giro a un país con una reputación de solidez democrática, pero sumido hoy en día en una crisis económica, política y social.
Actualmente, Costa Rica tiene una deuda de 70% de su PIB (la cuarta más alta de América Latina) y altos índices de pobreza (23%) y desempleo (14%).

