Las fuerzas rusas estrecharon este sábado 12 de marzo el cerco sobre Kiev y bombardearon áreas civiles de otras ciudades ucranianas, como Mikolaiv y Mariúpol, en una situación humanitaria desesperada tras casi dos semanas de asedio.
Los bombardeos rusos también destrozaron el aeropuerto de Vasylkiv, a unos 40 kilómetros al sur de Kiev, donde un depósito de gasolina se incendió, indicó el alcalde de esa ciudad.
Los suburbios del noroeste de la capital, como Irpin y Busha, llevan días bajo las bombas rusas, en tanto que los blindados de Moscú avanzan por el eje del noreste.
El consejero de la presidencia ucraniana, Mikhailo Podolyak, afirmó que Kiev “está sitiada” y que las tropas rusas centran también sus sus esfuerzos en Mariúpol y en varias localidades del centro del país.
Los servicios ucranianos indicaron que siete personas, entre ellas un niño, murieron este viernes en un bombardeo ruso, cuando estaban siendo evacuada cerca de Kiev.
En Mariúpol, un puerto estratégico del mar de Azov, el cerco establecido hace doce días cortó asus habitantes del resto del mundo y los privño de agua, gas y electricidad.
Es una situación “casi desesperada”, advirtió Médicos Sin Fronteras (MSF), dos días después de que un representante del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) señalara peleas para conseguir comida.
“Las tropas rusas no han dejado entrar nuestra ayuda a la ciudad”, afirmó el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, prometiendo que intentará nuevamente enviar suministros.
“Mariúpol asediada es actualmente la peor catástrofe humanitaria del planeta. 1.582 civiles muertos en doce días, enterrados en fosas comunes como ésta”, dijo el jefe de la diplomacia de Ucrania, Dmytro Kuleba, en un tuit acompañado por la foto de una zanja con cadáveres.
El Ministerio ucraniano de Relaciones Exteriores afirmó este sábado que las fuerzas rusas bombardearon la mezquita del sultán Solimán de Mariúpol, donde había 80 civiles refugiados, pero uno de los implicados en las operaciones de evacuación lo desmintió poco después.
En declaraciones a una radio turca, el presidente de la asociación de esa mezquita, Ismail Hacioglu, explicó que el templo no fue alcanzado por los ataques contra el barrio donde se halla.
Hacioglu indicó que dentro de la mezquita había treinta ciudadanos turcos, “incluyendo niños”, y que su asociación había intentado evacuarlos en cuatro ocasiones, sin éxito.

