Los salvadoreños votan este domingo para renovar el Congreso y las alcaldías, en unas elecciones cruciales para el presidente Nayib Bukele, que busca afianzar su poder con una mayoría legislativa.
Los mil 595 centros de votación cerrarán tras una jornada de diez horas en la que deben sufragar unos 5.4 millones de salvadoreños.
Tras una campaña marcada por la violencia, la votación, que también determinará los curules salvadoreños al Parlamento Centroamericano, se celebra bajo la vigilancia de unos 40 mil efectivos de seguridad, entre policías y militares y observadores internacionales.
Los centros electorales abrieron desde temprano, aunque muchos lo hicieron con un retraso de hasta dos horas, lo que provocó un airado reclamo de Bukele para denunciar un posible fraude y acusar al Tribunal Supremo Electoral (TSE).
“Decían que era mentira, que era imposible que el (TSE) hiciera fraude, si eran los garantes de la institucionalidad, del estado de derecho. Se los dijimos 1,000 veces, que por corrupción o incompetencia, todo lo harían mal”, publicó el mandatario en Twitter.
Decían que nuestras denuncias eran “infundadas”, que era “imposible que hubiera fraude”, que “todo estaba garantizado al 100%”
— 🇸🇻 (@nayibbukele) February 28, 2021
¿Qué es lo que pasa entonces?
Otto Madrid, observador electoral del independiente Centro de Intercambio y Solidaridad (CIS), dijo que la votación en el Instituto Nacional Albert Camus, de la Colonia Centroamérica de la capital, abrió con un atraso de 30 minutos pero que no vio nada que sugiera fraude.
“Ha sido una votación tranquila. Me llama la atención que han llegado tantos adultos mayores, incluso en sillas de rueda”, comentó a la AFP Madrid, un salvadoreño que radica hace 25 años en Estados Unidos.
