El favorito Bernie Sanders y un Joe Biden fortalecido se someten a las primarias demócratas del Súper Martes en Estados Unidos, en una carrera por la nominación presidencial en la que el magnate Michael Bloomberg invirtió una fortuna con lo que apuesta sacar una buena tajada.
Catorce estados, entre ellos California y Texas, que concentran casi un sexto de los delegados a la convención nacional demócrata que designará al candidato en julio, van a las urnas.
“La prensa y los analistas habían dado esta campaña por muerta (...) Los estados del Súper Martes tendrán algo que decir al respecto”, dijo Biden durante un mitin en Dallas, tras recibir el apoyo de importantes figuras de su partido.
En efecto, tras una importante victoria en Carolina del Sur el sábado, el exvicepresidente de Barack Obama recibió el lunes el apoyo de tres expostulantes: la senadora Amy Klobuchar, el excongresista de Texas Beto O’Rourke, y el exalcalde Pete Buttigeg.
O’Rourke había abandonado la carrera en noviembre, pero Klobuchar anunció su retiro este lunes y Buttigeg el domingo.
La salida de estos moderados redujo aún más el pelotón que corre por la candidatura demócrata a la Casa Blanca a solo cinco aspirantes y la vía del centro se abrió ampliamente para Biden, quien según las encuestas tiene buenas oportunidades de arrebatar la Casa Blanca al presidente Donald Trump, que se postula a la reelección, en los comicios de noviembre.
Con sus apoyos al exvicepresidente buscan fortalecer a un postulante de centro para derrotar al senador de izquierda Sanders, quien encabeza hasta el momento la carrera por la nominación, inquietando al establishment del partido.
“Bernie siempre se ha enfrentado a esta gran batalla (dentro del partido). Si ganara la nominación, sería enorme”, dijo la AFP Jessica Chadwell, de 24 años, que planea votar por Sanders en Burlington, Vermont, donde el veterano senador fue alcalde.

