El periodismo tradicional atraviesa un proceso de cambio estructural, una transformación profunda, en un entorno marcado por la desinformación, la digitalización y la crisis de confianza en las instituciones, según la periodista brasileña Tai Nalon, creadora de la plataforma de verificación Aos Fatos, Premio Rey de España de Periodismo 2026 en la categoría de Medio de Comunicación de Iberoamérica.
Nalon recibirá mañana lunes este galardón de manos del rey Felipe VI en la Casa de América de Madrid, en lo que será la 43 edición de estos premios organizados por la Agencia EFE y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID).
Aos Fatos surgió hace diez años como una respuesta al debate en torno al papel de los medios en América Latina, donde nuevas prácticas como el fact-checking y el periodismo de datos han reconfigurado el ecosistema informativo.
En este contexto, la verificación de hechos se ha convertido en una pieza clave para enfrentar la circulación de narrativas falsas o engañosas. “Es muy importante una cobertura continua guiada por datos e información verificada en general”, señala en una entrevista con EFE Nalon, quien destaca que la desinformación no se limita a periodos electorales, como el que va a vivir su país de origen, Brasil, sino que “es algo que se construye a lo largo de los años”.
Porque, dice, muchas de las narrativas actuales en redes sociales forman parte de procesos largos de consolidación: “Son estrategias que se construyen y perfeccionan desde hace más de una década”, especialmente en un entorno donde circulan rumores y contenidos manipulados.
El auge del fact-checking, señala, responde también a una demanda social creciente. “Existe una expectativa de prestación de servicio casi público”, afirma al referirse al papel que desempeñan los verificadores como actores que responden a lo que dicen políticos, influencers o figuras públicas, especialmente cuando sus mensajes pueden tener impacto social.

En países como Brasil, “donde el debate público ha estado atravesado por tensiones políticas y cuestionamientos institucionales, la desinformación tiene efectos más amplios”.
“La desconfianza en las instituciones lleva a las personas a tomar decisiones extremas”, advierte Nalon, aunque matiza que esto no solo se refleja en el voto, sino también en la participación ciudadana, pues “retirarse del debate público puede ser tan grave como votar por políticos extremos”.
El problema, según su punto de vista, es que la desconfianza sostenida se convierte en cinismo: “El gran problema de la desconfianza permanente es que vira al cinismo. Dejas de creer en las instituciones como un todo”. Y este fenómeno afecta no solo a la política, “sino también a la ciencia y la academia, que dependen de un pacto colectivo de confianza”, considera.
Sobre el papel del periodismo tradicional, Nalon rechaza la idea de un fracaso, pero sí reconoce un cambio profundo en su función dentro del ecosistema mediático.
“Hoy existe un ecosistema de periodismo innovador e independiente”, explica, “que ha ocupado espacios que antes no eran cubiertos por los medios clásicos”.
Más que una desaparición, la periodista, que reside en Londres, observa una transformación del periodismo en un entorno donde la competencia por la atención, la presión de las redes sociales y la crisis de financiamiento obligan a redefinir el modelo. “El periodismo tiene muchos problemas, pero también hay una ruptura de modelo de negocio”, concluye.
