El Programa Mundial de Alimentos de la ONU dijo este lunes que llegó a un acuerdo con el Gobierno de Nicolás Maduro para iniciar operaciones en Venezuela, donde casi 80% de la población puede haber caído en la pobreza extrema.
El acuerdo dará prioridad a los niños vulnerables y “proporcionará comidas escolares nutritivas a niños y niñas, particularmente en las escuelas de educación preescolar y especial”, dijo el PMA, como se conoce al organismo de Naciones Unidas, en un comunicado.
El acuerdo marca una concesión poco común por parte de la Administración de Maduro, que durante años rechazó la participación de la agencia de alimentos de la ONU en Venezuela, argumentando que la distribución debía ser controlada por el Gobierno. El cambio se produce al tiempo que Maduro busca suavizar el efecto de las sanciones de Estados Unido abriendo la puerta a la inversión privada, potencialmente deshaciendo décadas de intervención estatal y políticas socialistas.
“Con este acuerdo, el PMA avanzará en su plan para llegar progresivamente a 1,5 millones de niños y niñas en las escuelas de las zonas más afectadas por la inseguridad alimentaria”, dijo David Beasley, director ejecutivo del PMA, quien se reunió el lunes con Maduro en Caracas.
Con un presupuesto anual de $190 millones para el plan de respuesta humanitaria en Venezuela, la operación del PMA espera llegar a 185.000 niños para fines de este año y 1,5 millones en 2023, según el comunicado.
‘Nuevas iniciativas’
El PMA también invertirá en la rehabilitación de comedores escolares y capacitará al personal escolar en prácticas de inocuidad alimentaria.
“Se ha dado un buen paso, todo el país aplaude este paso que hemos dado con la firma de este primer acuerdo. Solo me queda pedirle a los equipos, máxima audacia en la ejecución de este plan”, dijo Maduro en la televisión estatal. “Abrimos las puertas a nuevas iniciativas”.
El esquema general del acuerdo tomó forma el año pasado cuando las dos partes llegaron a un acuerdo tentativo para permitir que el PMA llevara ayuda a Venezuela, hogar de una de las peores crisis de hambre del mundo. Esas conversaciones se habían estancado por diferencias sobre la distribución —Maduro insistía en el control del Gobierno, mientras que el PMA exigía una distribución neutral y apolítica.
Venezuela atraviesa su séptimo año de contracción económica por la caída de los precios del crudo, y tras las sanciones de EE.UU. la contracción se ha intensificado. El año pasado, un informe del PMA sobre Venezuela descubrió que más de 2 millones de personas padecían inseguridad alimentaria grave y otros 7 millones, de forma moderada, casi un tercio de la población.

