Desesperados por la lenta respuesta del gobierno de Estados Unidos tras el azote del huracán María hace un año, muchos puertorriqueños se ocuparon de su propio rescate. Fue el caso de Enid Rodríguez, que sobrevivió su diabetes gracias al trabajo de los vecinos en medio del desastre.
"Aquí me consiguieron la insulina que necesitaba y tenía un refrigerador para almacenarla", dice esta ama de casa recordando los días de espanto que siguieron al azote del huracán que dejó a la isla a oscuras e incomunicada por meses.
Rodríguez compra el almuerzo a un precio que ella elige en una cocina comunitaria creada días después del desastre del 20 de septiembre del año pasado, cuando los vecinos entendieron que estaban abandonados a su suerte.
Esta cocina comunitaria, que surgió orgánicamente, fue el impulso para transformar por completo la comunidad de Mariana, parte del pueblo de Humacao, 57 Km al sureste de la capital puertorriqueña, San Juan.
Con la ayuda de Asociación Recreativa y Educativa Comunitaria de Mariana (ARECMA), los voluntarios de Apoyo Mutuo levantaron un centro comunal donde las personas pudieron adquirir alimentos, medicamentos, agua, servicios de salud, internet satelital y electricidad mediante luz solar.
"Igual que yo, muchas personas venían a darse terapias respiratorias y otras necesidades. No exagero cuando digo que nos salvaron la vida", cuenta Rodríguez a la AFP.
Inicialmente, la cocina comunitaria se sostuvo gracias a donaciones de los mismos vecinos o de ayuda que llegaba de la diáspora.
Durante los tres primeros meses después del huracán, los voluntarios llegaron a servir 400 platos al día.
Hoy día, la cocina sigue brindando servicios al barrio, pero ahora a una veintena de personas por día y como un proyecto autosustentable, donde los almuerzos se pagan según los recursos de los que disponga cada quien.
El lema: nadie se va de Mariana sin un plato de comida, exactamente igual que hace un año.
"Utilizamos otros métodos de intercambio de valor. No solo el dinero. Puede ser tiempo, conocimiento, comida que pudieran donar y por último, dinero", dice Christine Nieves, una de las fundadoras de Apoyo Mutuo.
