KNOCKOUT

'Las obras están llenas porque hay cortesía'

'Las obras están llenas porque hay cortesía'
'Las obras están llenas porque hay cortesía'

Todavía hay gente de pie aplaudiendo la producción de El fantasma de la ópera. Su productora, Diana Abouganem, es la protagonista del Knockout de hoy.

¿Qué hace una enfermera produciendo teatro?

Siempre participé en las obras del Einstein, pero nunca tuve apoyo de la familia. Ni querían que estudiara. Estudié enfermería porque fue lo que me permitieron. Aun así, nunca me desconecté de lo que me gustaba.

En el gobierno pasado se promocionó el grupo La Colmenita como una iniciativa oficial nueva. ¿Eso no era iniciativa suya?

Sí. Lo traje yo en 2001.

¿Le dieron el crédito? ¿Maruja Herrera sabía que usted lo había traído?

Incluso lo trabajamos juntas en ese momento…

¿Es verdad que faltaban tres semanas para el estreno de El fantasma de la ópera y ustedes aún no habían firmado contrato con la ATP para usar el Anayansi?

Sí.

Teniendo en cuenta que esa obra solo se había presentado en tres países de habla hispana, ¿qué apoyo recibió del Gobierno?

Al final sí aportaron, pero sí me tocó subir y bajar muchas escaleras.

Perfil

Enfermera de profesión. Productora de múltiples obras teatrales, entre ellas 'El fantasma de la ópera', 'Evita', 'Chicago', 'Cabaret', 'El violinista en el tejado', 'Los miserables'.



¿Pese a tener a Nicky de Roy como coproductora?

Sí. Yo hubiese esperado que el Meduca ofreciera este proyecto a sus estudiantes de secundaria. Todas las escuelas públicas hubieran podido mandar a sus estudiantes.

¿Cómo ayudaron el INAC y la ATP?

INAC con la compra importante de boletos y ATP con ajustes en las tarifas.

¿Cómo debe el Gobierno ayudar a la empresa privada a promover la cultura?

Por ejemplo, promoviendo una ley para que sean deducibles de impuestos sus aportes económicos.

Por qué sí y por qué no hacer obras en los siguientes teatros. En Círculo.

Cómodo para eventos privados y el escenario permite hacer adaptaciones de grandes musicales a formatos pequeños. Lo malo, no permite hacer grandes producciones y la directiva se pone a veces intransigente.

Atlapa.

Chuleta. Lo malo, demasiado grande para una obra: son casi tres mil puestos. Eso está bien para shows. Los camerinos están en dos pisos y es difícil controlar al elenco, porque no hay comunicación entre los dos pisos. Hay que tener a una persona corriendo de un piso a otro. Es incómodo, muy difícil. Y los costos son demasiado altos: son mínimo $14 mil por día. Eso sin contar los días de ensayo y horas extras.

La obra de teatro que le hubiera gustado hacer.

Ya las he hecho. El fantasma de la ópera y Los miserables eran las que me consagraban. Lo que me queda por hacer es Wicked, El rey león y Billy Elliot, que es la que viene ahora. Ya tenemos los derechos pagos.

¿Cuánto costó El fantasma de la ópera?

Entre $360 mil y $400 mil.

¿Por qué solo se presentó tres días?

Porque no había disponibilidad de sala. Teníamos a Expocapac para el montaje, y el día del desmontaje ya estaban montando Expoauto. Ninguna de esas ferias usa el Anayansi, pero no podíamos disponer porque estaban esos eventos.

Un ‘blooper’.

En la última función, el barco casi se va al foso de los músicos. El verdadero fantasma se nos apareció en el teatro. Ese día de la nada se congeló la consola; tres minutos después regresó todo.

¿Qué le estresa a los teatristas que hagan los espectadores en el teatro?

Que el celular suene, que tomen fotos y que chateen.

¿Cómo sería la sinopsis de una obra que nos resuma como sociedad?

El que quiera conocer Panamá, que venga porque se acaba, de Daniel Gómez N.

¿Qué siente al saber que hay para iglesias y no para cultura?

Esto no se trata de religión. Pero es inconcebible que el Teatro Nacional se haya cerrado nuevamente.

¿Qué entidad no le haría falta si no existiera?

El Meduca.

Digo un nombre. Diga en qué obra lo pondría de protagonista.

Lorena Castillo.

Mamma mia.

Martinelli.

El mago de Oz.

Varela.

Cabaret.

Alma Cortés.

Chicago.

Ernesto Pérez B.

Evita.

¿Quién sería protagonista de El Fantasma?

Martinelli debería ser. El fantasma estaba loco.

¿Tienen dónde formarse los teatristas locales?

Ahora se ven tímidamente centros de formación. Pero ojo, de nada nos sirve tener centros de formación si no podemos ofrecerles trabajo. Tienen que haber incentivos a la empresa privada para que podamos seguir generando plazas de trabajo.

Si no fuera por los extranjeros, ¿el teatro panameño estaría como está hoy?

Sí, esto lo hemos logrado los panameños.

¿En Panamá no hay más cultura por falta de demanda, oferta o plata?

Por falta de plata.

¿De quién?

De todos. Del INAC, los productores, la empresa privada, los espectadores...

¿Si los apoyaran los boletos no serían tan caros?

Serían más baratos, sí.

Todo el mundo se queja de que ‘la cosa está dura’, pero en las obras no cabe un alma. ¿Hay o no crisis?

Sí hay. Las obras están llenas porque hay cortesías. El 50% son cortesías.

En su perfil de Instagram dice que es productora, secretaria, chofer, cocinera, mucama, hija, esposa, mamá y abuela, entre otras. Como cocinera, el plato que mejor le queda.

La bomba de plátano con carne molida y el musaka.

Con el que no da pie con bola.

El soufflé de maíz.

Como mucama, el oficio al que le huye.

Trapear y barrer.

Como chofer, su mensaje al ministro del MOP.

Que haga por favor algo por las calles. Estoy que le saco alas a mi carro.

La calle que evita a toda costa.

Todas. Todas ya son lo mismo. Ya no hay ni hora pico. Todas las horas son pico.

¿Sin qué tres personas el teatro panameño no sería lo que es hoy?

Bruce Quinn, Fernando Navas y Pepe Sarsanedas.

Usted tenía el teatro La Quadra. ¿Da más plata tener un teatro o producir?

Producir. Tener una sala es solo garantizar tener un espacio donde producir.

¿Por qué cerró su teatro La Quadra?

Quisieron quintuplicarnos el alquiler. Al verlo lleno lo tradujeron a dólares.

El mayor reto del teatro panameño.

Poder vivir de eso, como en otros países. En Panamá todos tienen que trabajar de día y hacer teatro de noche.

Usted ha trabajado con Edwin Cedeño, Bruce Quinn y Aaron Zebede. Un capricho de cada uno.

Edwin Cedeño, mamma mia si lo llamo temprano en la mañana... Bruce, poner en los afiches todos los nombres de los que participan en su obra. Y Aaron, trabajar con alguien al lado para calmarle el estrés y consentirlo.

¿Cuánto ‘divismo’ hay en el teatro?

Al infinito y más allá…


Última Hora

  • 03:15 Conflicto de intereses: un riesgo que Panamá no puede ignorar Leer más
  • 02:30 Anatomía de un apagón tarifario Leer más
  • 02:15 ¿Cómo te ayudo y cómo me ayudas? Leer más
  • 02:15 El milagro de la autorreparación humana Leer más
  • 02:14 El acuerdo entre Estados Unidos e Irán: ni rendición ni victoria definitiva Leer más
  • 02:06 Visión, estrategia y territorio Leer más
  • 01:33 Panamá cae con dignidad ante una Croacia de alto nivel Leer más
  • 01:25 Fujimori logra la ventaja suficiente sobre Sánchez para ser la próxima presidenta de Perú Leer más
  • 01:15 Polémica en México por patrimonio de exfiscal general: diez casas y dos Rolls Royce Leer más
  • 01:00 ¿Significa la Ley 526 el fin de la renta territorial en Panamá? Leer más