Fue una expectativa solo comparable con el capítulo final de Betty la fea. Esta vez cientos de panameños se apoderaron de la Avenida Cuba, y buena parte del país se plantó frente a un televisor para vivir y padecer el único debate presidencial de las elecciones de 2014.
Una novela política con más del 60% del electorado en oposición al actual Gobierno, según la más reciente encuesta de la firma Quantix para el diario La Prensa. Una trama en que el candidato oficialista había recibido ya el oxígeno de la inauguración de la Línea Uno del Metro. Un noche en que el único candidato independiente tuvo un fulgor diferente.
En el debate celebrado ayer en la Cámara de Comercio e Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) confrontaron ideas, por fin, Juan Jované, candidato independiente, Juan Carlos Varela, del Partido Panameñista, José Domingo Arias, de Cambio Democrático (CD), Genaro López, del Frente Amplio por la Democracia (FAD), y Juan Carlos Navarro, del Partido Revolucionario Democrático (PRD).
De antemano se daban por descontado las disputas entre Varela, Arias y Navarro. Se intuía el discurso lacerante de López en favor de los derechos humanos, en especial del trabajador panameño y los sindicatos. En cambio nada se sabía del alcance de Juan Jované, con sus llamados de atención al estilo profesor universitario, con sus recuerdos incómodos de un país donde 531 mil personas se acuestan con hambre.
Al comienzo los retadores hicieron un breve recorrido sobre sus programas de gobierno en cuanto a crecimiento económico con equidad. Jované reclamó una solución integral dirigida a los problemas sociales. Varela abogó por un cambio en la manera de hacer la política en Panamá y prometió educación bilingüe en todas las escuelas.
Arias aseguró que coincidía con Jované y de inmediato pasó a hablar de la canasta básica familiar, “una prioridad para el panameño”, y propuso una “educación de clase mundial”. López planteó la eliminación de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y un cambio en la política arancelaria, decisiones que según él son responsables de “la quiebra del agro”. Navarro se quejó de la canasta básica de alimentos.
La presentación de las propuestas fue una especie de calentamiento entre los pugilistas antes de dar comienzo a la ronda de preguntas y respuestas, con réplicas, y que demoraron cerca de 150 minutos. Al principio era evidente cierta calma cordial, un tanto frágil, que en cualquier momento se iba a hacer añicos. Los aspirantes partidistas iban contestando con palabras y frases semejantes a las empleadas en algo más de un año de campaña. Entonces fue Jované el encargado de romper el equilibrio. Preguntó a Arias sobre el subempleo del 59% de los panameños. A Varela le dijo que aclarara su propuesta de congelar los precios de la canasta básica, porque esta debía bajar y no solo suspenderse en una misma tarifa.
Varela se tomó confianza. Se dirigió a Arias y le inquirió sobre el proyecto Curundú, que según Varela se inició con el anterior ministro de Vivienda en los tiempos en que el panameñismo integraba la alianza de Gobierno. Arias, a su vez, fue por Navarro y entonces quiso saber si tenía una propuesta parecida a la de Ciudad Mujer. López puso contra la pared a Arias y lo espetó con una pregunta casi de tipo estrado judicial, acerca de cómo iba a garantizar el derecho asociación a través de sindicatos a los trabajadores de la banca, el sector público y la Zona Libre de Colón. Y Navarro cuestionó a Arias para que dijera si tendría mano dura contra los asesinos.
En ese ir y venir se hizo evidente la tendencia común de esquivar preguntas incómodas y de repetir frases tantas veces dichas, dijo Jované a la salida de la CCIAP. Durante el debate Arias se quejó, una vez más, de recibir ataques personales y familiares. Navarro recibió un golpe mandibular cuando Varela le preguntó sobre una supuesta reunión sostenida con el presidente, Ricardo Martinelli. López fustigó a Navarro y a Arias sobre los “oligopolios” del gas y los supermercados. Y Navarro rebautizó la fuerza oficialista con el sobrenombre del “partido del supermercado”.
Desde el twitter Martinelli no podía contenerse: “Cuando Navarro era vice de Balbina se reunía constantemente conmigo y me daba info, igual que se reune conmigo ahora. Que hay de malo en eso? ” (sic).
El único debate posible de esta campaña presidencial concluyó en lava encendida. Navarro recordó a Finmecanicca. Varela también y sumó el caso Cemis. Y Jované les dijo a varios de sus contendores que “afortunadamente usted no es alumno mío”, y que si él fuera un partido político tomaría los 4.7 millones de dólares entregados por el Estado y los destinaría a construir una escuela.
Los cinco salieron por la puerta trasera del estacionamiento de la CCIAP. Ya se habían ido Navarro y López. Hizo lo propio Varela. Entonces Arias trató de abordar a Jované, pero el independiente le dio al oficialista una sopa de su propia medicina. Lo esquivó y se fue a hablar con los periodistas.
